La CGT evitó anunciar un paro y crece la interna por una huelga de 36 horas
En la movilización por el Día del Trabajador en Plaza de Mayo, la central obrera criticó al Gobierno, pero no definió nuevas medidas. Sectores más duros presionan por una huelga de 36 horas.
La CGT volvió a mostrar su poder de convocatoria en la Plaza de Mayo, en el marco de la conmemoración del Día del Trabajador, aunque la jornada dejó más preguntas que definiciones. A pesar del tono crítico hacia la gestión de Javier Milei, la conducción evitó precisar si avanzará con un nuevo paro general.
Durante el acto, uno de los pocos dirigentes que dejó entrever una posible escalada fue Octavio Argüello, quien advirtió que “se terminó la paciencia” y llamó a “profundizar los conflictos”. Sin embargo, el resto del triunvirato optó por un discurso más cauteloso, sin confirmar medidas concretas.
La falta de definiciones generó malestar en sectores más combativos del sindicalismo. Dirigentes como Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto Fernández impulsan la idea de convocar a un paro general de 36 horas, una propuesta que buscarán instalar en la agenda interna de la central.
La tensión también se reflejó en la propia movilización, donde algunos grupos reclamaron medidas más contundentes. En medio de los discursos, se escucharon cánticos exigiendo un paro general, lo que obligó a referentes como Cristian Jerónimo a responder desde el escenario: “A todos aquellos que nos critican les decimos que la CGT siempre estuvo y declaramos un paro general a los 15 días del Gobierno”.
Otro de los oradores, Jorge Sola, planteó la necesidad de ampliar la estrategia sindical más allá de las protestas: “Protestar es nuestra responsabilidad. Reclamar es nuestra responsabilidad. Lo vamos a hacer. Lo hacemos en cada uno de los gremios. Lo hacemos en cada una de las actividades. Acompañamos a las organizaciones sociales, los colectivos de discapacidad, estudiantiles. Pero no basta con eso. No basta sólo con protestar y reclamar. Convoco a que demos un paso más".
Mientras tanto, dentro de la CGT crece el debate sobre el rumbo a seguir. Algunos sectores apuestan a construir una alternativa política de cara a 2027, mientras otros presionan por acelerar el conflicto. En ese escenario, las próximas semanas serán clave para definir si la central avanza hacia una nueva medida de fuerza o busca consolidar consensos internos antes de dar el próximo paso.

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