Cerró una cadena de distribución de bebidas: despidió a más de 100 empleados
La compañía, que había cumplido 10 años en noviembre pasado, arrastraba tensiones financieras desde 2024.
La cadena de distribución y venta minorista de bebidas alcohólicas Beer Market cerró definitivamente sus puertas y despidió a todos sus empleados tras atravesar una profunda crisis económica. La compañía, que había cumplido 10 años en noviembre pasado, arrastraba tensiones financieras desde 2024, en un contexto marcado por la caída del consumo interno y cambios en los hábitos de compra, tanto en la Argentina como a nivel global. La firma acumulaba una deuda superior a los $308 millones y enfrentaba un escenario cada vez más complejo.
Acorde a lo reportado por Infobae, fundada en 2015 por Leandro Sangiacomo, Juan Ignacio Albistur y Ariel Krug, la empresa confirmó el cierre a sus más de 100 trabajadores, quienes serán indemnizados bajo el Procedimiento Preventivo de Crisis. Según registros oficiales del Banco Central de la República Argentina, la sociedad acumulaba 76 cheques rechazados por más de $300 millones y obligaciones bancarias que superaban los $1.900 millones, varias de ellas en categorías de alto riesgo. En cuestión de días, los locales dejaron de operar y el sitio web quedó fuera de servicio.
El emprendimiento había nacido tras la experiencia de sus creadores en festivales cerveceros como el Baires Beer Festival, con la idea de replicar el modelo de las liquor stores de Estados Unidos. Apostaron a una propuesta diferencial, con amplia variedad, precios competitivos y una experiencia de compra moderna. Durante años, Beer Market logró posicionarse con fuerza en la Ciudad de Buenos Aires, alcanzando 20 sucursales y dos centros de distribución, además de presencia en barrios porteños y localidades de la zona norte como Florida, Martínez y San Isidro. También impulsó la venta online con envíos en el día y promociones bancarias.
Sin embargo, el contexto económico terminó por golpear al negocio. En 2025 el consumo masivo registró retrocesos en distintos sectores y el rubro de bebidas no fue la excepción. A esto se sumaron alquileres comerciales en alza, mayores costos financieros y una competencia creciente de supermercados y aplicaciones de delivery. En los últimos meses comenzaron a bajar persianas con el argumento de la caída en las ventas y el peso de los costos fijos, hasta que finalmente se anunció el cierre total.
Más allá de la coyuntura local, analistas internacionales vinculan la baja en el consumo de alcohol con un cambio generacional. Estudios de la New York University señalan que la Generación Z prioriza el bienestar físico y mental, tendencia que se consolidó tras la pandemia. Informes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos también reflejan un incremento en hábitos saludables y actividad física. Este giro cultural, junto con nuevas formas de socialización más digitales y menos presenciales, impacta en la industria de bebidas alcohólicas y explica parte del desafío que enfrentan empresas del sector.

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