Desde 2008, el déficit comercial acumulado de Argentina con China supera los USD 100.000 millones
Desde enero de ese año, inicio del primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner, el intercambio bilateral pasó de leves superávits a un rojo sostenido.
El déficit comercial entre Argentina y China superó los USD 100.000 millones desde 2008, según los últimos datos de comercio exterior difundidos por el INDEC. Desde enero de ese año, inicio del primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner, el intercambio bilateral pasó de leves superávits a un rojo sostenido durante 217 meses consecutivos. El saldo negativo acumulado entre 2008 y 2025 alcanzó los USD 100.707 millones, marcando un récord histórico en la relación comercial entre ambos países.
El contraste regional es marcado. De acuerdo con estadísticas del International Trade Centre (Trademap), mientras Argentina registró un déficit cercano a USD 99.685 millones en el período 2008-2025, Brasil logró un superávit de USD 265.000 millones con China, Chile acumuló USD 155.074 millones positivos y Perú sumó USD 25.584 millones. El caso argentino evidencia una estructura comercial menos competitiva frente al gigante asiático, con fuerte dependencia de importaciones industriales.
En enero de 2026, Argentina registró un superávit comercial global de USD 1.987 millones, pero el intercambio con China volvió a mostrar un saldo negativo de USD 1.022 millones. Ese mes, China se consolidó como principal proveedor del país, con exportaciones por USD 1.436 millones (más del 28% de las importaciones argentinas), mientras que fue apenas el cuarto destino de las ventas locales, con USD 414 millones. El comercio exterior argentino exhibe así déficits relevantes con sus principales socios, incluidos Brasil y Estados Unidos, y superávits concentrados en el resto del mundo.
El fenómeno se vincula con la política industrial y comercial china, caracterizada por un fuerte impulso estatal a las exportaciones. El profesor de Princeton Aaron Friedberg definió este esquema como “mercantilismo-leninismo”, en alusión a la combinación de planificación estratégica y promoción agresiva de ventas externas. En 2025, China alcanzó un superávit comercial récord de USD 1,2 billones, cifra que alimentó tensiones con Estados Unidos y cuestionamientos de la Unión Europea, la OCDE y el Fondo Monetario Internacional.
Un informe del FMI señaló que el yuan se encuentra 16% subvaluado, otorgando una ventaja adicional de competitividad-precio a los productos chinos. Además, en 2023 Beijing destinó el equivalente al 4,4% de su PBI, unos USD 90.000 millones, en subsidios y apoyos directos a empresas exportadoras. Sectores como el acero, los vehículos eléctricos y la petroquímica reciben financiamiento estatal masivo, lo que reconfigura mercados globales y afecta cadenas productivas. En Argentina, el impacto se refleja incluso en el Mercosur: mientras en enero las importaciones automotrices desde Brasil cayeron 25,7%, las compras a China se dispararon 2.701% interanual, con el desembarco de más de 5.800 vehículos de la automotriz BYD en el puerto de Zárate.

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