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28/10/2024

¿Qué es y cómo repercutirá el crecimiento de la tercera vía en el Congreso?

El problema que hoy por hoy tienen todos los espacios políticos, abarcando en la palabra “espacio” tanto a los partidos como a los frentes, es que están muy divididos.

¿Qué es y cómo repercutirá el crecimiento de la tercera vía en el Congreso?

Nadie es ajeno al crecimiento de la tercera vía que, por más que tenga esta denominación, no significa que quede tercera, aunque en la práctica el resultado siempre haya sido ese, ya que conlleva un tiempo su crecimiento, que se da a través de un proceso, el cual, de todos modos, nace de las circunstancias políticas imperantes. Estas circunstancias, fluctuantes de por sí, y coyunturales por cierto, son las que la pueden conducir tanto a acrecentarse en relación a la cantidad de dirigentes y votantes comprometidos, como a perderse entrando y saliendo de los espacios políticos acostumbrados.

El problema que hoy por hoy tienen todos los espacios políticos, abarcando en la palabra “espacio” tanto a los partidos como a los frentes, es que están muy divididos, transitando internas que ubican a sus dirigentes en el lugar de amigo-enemigo, en un extremo o en el otro, con disidencias y posiciones irreconciliables que, incluso con el sentimiento y hasta la trayectoria de pertenencia partidaria, expulsa a un grupo nutrido de ellos, a las huestes de una tercera vía. Falta cohesión en estos espacios, adolecen del espíritu fundacional que les dio vida en sus inicios. Si la unidad se logró con meros fines electorales es débil. Pero hasta se podría apelar a cuáles fueron los motivos por los que, en ese entonces, con criterio de oportunidad, se formó ese espacio, recurriendo a ellos para refundarlo, o más bien para resucitarlo. Nada al respecto se hace por lo cual los partidos pierden dirigentes que engrosan las filas de la tercera vía. La unidad partidaria se convirtió más en una proclama que en la solidez de su sustento. Si la estructura de pertenencia se caracterizara por el sostenimiento de principios verdaderos y creídos por sus integrantes, salvaguardando las distancias y diferencias, sumarían adhesiones, más que perderlas.

Por estos motivos aparece la tercera vía, cada vez más ensanchada. Hoy podría llegar al 15%, 20% de los votos, lo cual no es poco, pero seguramente no alcance para alzarse con el gobierno de realizarse las elecciones hoy por hoy. Lo que sí, es y va a ser un obstáculo para el oficialismo principalmente y, desde ya, para el resto de los partidos. Su participación en el Congreso es cada vez más ostensible y explícita, siendo que las voces de sus legisladores suenan cada vez más fuertes. Las internas partidarias los favorecen y, seguramente, más allá de logros electorales para el próximo año, estén buscando la del sentido de pertenencia que no encuentran en sus respectivos espacios, marcados por ideologías, ideas y quizás, de avanzar en su fortaleza institucional, el alcance de un acuerdo programático que les permita trascender su posición actual.

Provenientes de distintos partidos y frentes políticos, se han ido juntando. Habrá que ver qué tan sólidamente podrían unirse y cohesionarse, en el mejor de los mundos, como espacio político. Por ahora siguen siendo lo que son: peronistas, radicales, socialistas, del PRO, siendo mirados con antojo por algunos afiliados de la Coalición Cívica y hasta de La Libertad Avanza, aunque parezca increíble, todos desencantados de las propuestas de las facciones mayoritarias de sus partidos y frentes. El desafío será la conformación de una opción consolidada para los votantes que, por lo general, y en momentos de elecciones generales presidenciales, se diluye en el intento de acceder al poder gubernamental, al no ser lo suficientemente convocante como para lograrlo, regresando estos dirigentes, en la mayor parte de los casos, a los partidos de origen, ante la embestida que sienten, padecerán, de quedar afuera de estructuras cargadas de poder y posibilidades concretas.

Así es como hoy, siguiendo la descripción que hice sobre la tercera vía existente en la actualidad, sus aspirantes a conformarla aún no han logrado encontrarle la vuelta para alcanzar su consolidación. Se presentan ante el electorado como moderados o de centro, sin haber salido de la calificación que reciben por su origen partidario, ya sean peronistas, del PRO, etc. aunque algunos hayan avanzado en el armado de algún incipiente partido y/o bloque legislativo. Es por ello que encontramos a Hacemos Coalición Federal, a Miguel Ángel Pichetto y Juan Schiaretti como referentes peronistas no kirchneristas, entre otros, firmemente establecidos en esta posición, desde horas tempranas, cuando las campañas electorales definían la ubicación política, ideológica y programática de cada cual.

Mientras en el PRO, divididos entre los seguidores de Mauricio Macri y los de Patricia Bullrich, los primeros atentos a negociaciones con La Libertad Avanza intentando alianzas y los segundos propendiendo a la fusión de ambos partidos, aunque las dos facciones con el objetivo de evitar cualquier avance y/o triunfo del kirchnerismo, hubo quienes decidieron escindirse individualmente en las votaciones del Congreso, y otros, como el ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y ex candidato presidencial, Horacio Rodríguez Larreta, quien optó por el armado de su propio espacio, el MAD, Movimiento al Desarrollo. Más afín a una tercera vía, Emilio Monzó se reúne con quienes están atentos para la conformación de una tercera vía electoral, de cara a las elecciones legislativas del próximo año. Si bien a Rodríguez Larreta se lo ha visto con Monzó y con Nicolás Massot, todavía no han aclarado los tantos sobre el futuro electoral, más allá de su cercanía.

Juntos por el Cambio, como frente, ha quedado totalmente desguazado. Tal es así que debiese pensarse a sí mismo de otra manera. Y cada uno de sus integrantes también. No es de extrañar que radicales como Martín Lousteau, titular de la Unión Cívica Radical, y Facundo Manes, se hayan alejado del presidente del bloque radical en la Cámara Baja, Rodrigo De Loredo, y de aquellos afiliados cercanos al PRO y a La Libertad Avanza. Con la conformación del bloque Democracia para Siempre en la Cámara de Diputados, piensan hacerle frente a oficialistas y opositores declarados.

Del peronismo y su interna me ocupé en la editorial anterior de @Haceinstantes, por lo cual sólo haré hincapié en que, el rechazo de la lista del gobernador riojano, Ricardo Quintela, a por parte de la Junta Electoral del Partido Justicialista, llevó al apoderado de éste, Jorge Yoma, a reunirse con el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, ante la embestida de la ex vicepresidenta Cristina Kirchner, quien pretende quedarse con la titularidad partidaria, sin interna mediante, más allá de la judicialización pretendida por el sector de Quintela y el distanciamiento de ella con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, a quien acusa de brindar apoyo al primer mandatario provincial del Norte. Y, si bien al gobierno le conviene esta interna, y hasta algunos kirchneristas advirtieron que le es funcional, ¿se meterá en ella a través de la Secretaría del Interior, estructura de su competencia?

La tercera vía, hoy con varias ramas sin un tronco como columna vertebral, aprovecha, no sólo la interna de los partidos y la desintegración de los frentes, sino también la polarización hoy claramente marcada por Javier Milei y Cristina Kirchner. Su crecimiento, entre los factores señalados, depende del tiempo que pueda y quiera sostener y apoyar el ajuste implementado por la actual política gubernamental. El gobierno sabe muy bien que esta tercera vía se está gestando y promoviendo. Es por ello que apura los tiempos de acuerdos con el PRO, el partido más cercano a su ideología e ideas políticas. Al menos con ellos, no habrá que discutir sobre las bases del cambio que consideran la Argentina necesita.

Por María Belén Aramburu

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