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21/10/2024

Estalló la grieta Milei vs Cristina en medio de la fuerte interna peronista

El estallido de la grieta se recrudece en las últimas horas, para sumergirse en la pelea anticipada de las elecciones legislativas del año próximo.

Estalló la grieta Milei vs Cristina en medio de la fuerte interna peronista

Se los anticipé en mi editorial de @Haceinstantes de la semana pasada, cuando se vislumbraba la grieta con sus respectivos contendientes en el juego de la polarización política, pero se afianzó y profundizó aún más con Cristina Kirchner como candidata a la presidencia del Partido Justicialista.

El estallido de la grieta, que por cierto no es nueva, ni para la ciudadanía ni para el análisis político, se recrudece en las últimas horas, para sumergirse en la pelea anticipada de las elecciones legislativas del año próximo. Con una Cristina reaparecida en la escena de manera activa, dispuesta nuevamente a subirse al ring, incluso debiendo enfrentarse con un adversario para alcanzar su objetivo de presidir su partido, Javier Milei y la ex vicepresidenta se eligen como adversarios políticos para liderar sus espacios, uno desde el oficialismo, y la otra desde la oposición, quedando manifiestamente expuesta la grieta entre ambos dirigentes y la representación de las ideologías que sostienen como modelos antagónicos e irreconciliables de un mismo país.

El antecedente más cercano en el tiempo fue la determinación de Cristina de convertirse en titular del PJ, decisión que, tanto encumbrada como rechazada, en sendos actos que, con motivo del Día de la Lealtad, el 17 de octubre, dejó expuesta la interna partidaria. Acostumbrada a no ser cuestionada, y menos enfrentada, en cuestiones que atañen al funcionamiento del partido y, en su momento, de gobierno, el desgaste de su figura por el fracaso del gobierno de Alberto Fernández, del cual ella formaba parte, subirse de nuevo al ring le costará el esfuerzo de enfrentarse con el gobernador de la provincia de La Rioja, Ricardo Quintela, trabajando en sumar voluntades para ganar la batalla planteada. Y el esfuerzo que traerá la división que el partido tendrá en sede parlamentaria que, hasta el momento, había logrado cohesión en torno a Unión por la Patria, pese a la escisión ya planteada y materializada desde la campaña electoral de los peronistas disidentes del kirchnerismo, con fuerte presencia, jugando a aliados u opositores del gobierno de Milei de acuerdo con la circunstancia vigente, y de los reconvertidos en aliados del oficialismo en el Congreso. Pelea que a su vez se traducirá en futuros resultados en la provincia de Buenos Aires, que aún hoy, debe lograr la aprobación de su presupuesto para el año entrante.

El dedo de Cristina, que digitado “a piacere”, no tiene la fuerza de la que gozaba antes del último gobierno kirchnerista, pero sí del arrastre que aún conserva de militantes que la siguen y empoderan para mantenerla en la cima, apuntó a sí misma para ocupar un lugar electivo que quizás la defina en otro, legislativo, el año próximo, en representación de la provincia de Buenos Aires. De hecho Quintela no se bajó de la interna. En otra instancia hubiese sido impensado. Cristina habría quedado sola en el podio, con un triunfo seguro e indiscutido, como ha pasado en oportunidad de disputar una candidatura presidencial, o elegir quién va de candidato a presidente para ella secundarlo, ocasiones de mayor envergadura y acumulación de poder. Habrá que ver, con estas elecciones, quién está con qué dirigente, en la definición de resultados, y con ellos, de armado, en función de las legislativas de 2025. 

Haciendo un mea culpa sobre el estado de las cosas en el peronismo, el gobernador Quintela es quien se expresó en este sentido. Asumiendo que se terminó “un método de hacer política” y que incluso “yo mismo me considero una transición en caso de que el afiliado me dé la posibilidad de conducir” dio un paso más allá cuando se refirió a la constitución de “un proyecto mucho mayor que supere los límites del movimiento nacional justicialista”. Y otro paso más cuando instó a “proteger y cuidar a Kicillof porque es la única alternativa que tenemos hoy los argentinos”, luego de que Cristina calificara al gobernador bonaerense de “traidor”, por no haber apoyado abiertamente su candidatura, incluso sospechado de apoyar a Quintela en la interna partidaria, sobre todo a través de sus ministros.

“Los Poncio Pilatos y los Judas en el peronismo no van más”, replicaron en redes sociales dirigentes que estuvieron reunidos con Cristina en la antesala de la presentación de las listas. Cristina Kirchner considera que Axel Kicillof le debe lealtad, ya que fue por su intermedio que logró ser secretario, su importante Ministro de Economía, diputado nacional, y luego gobernador y gobernador reelecto del distrito más numeroso del país, por lo que espera revea su postura inicial. La última visita sin aviso de Cristina marcó un momento bisagra, difícil de remontar, mientras Quintela, sin muchos pesos pesados en su lista, se empoderamiento con su procedencia de una provincia de la que emergió un presidente como Carlos Menem, luego de haberle ganado la interna, de manera impensada para propios y ajenos, al gran Caudillo bonaerense, Antonio Cafiero. Lo que sí quedará claro, como hace 36 años, pero ahora en una disputa más chica, dentro del partido, es quién es quién en este juego de pretensiones de luces y oscuridades.

Sin contacto entre los dos candidatos a disputarse la presidencia del Partido Justicialista, y con la presentación de las listas por parte de cada uno de ellos, la elección está prevista para el 17 de noviembre, y aunque para el gobernador riojano los tiempos se acortan y necesitaría, según expresó, un plazo más prolongado respecto del pautado, el kirchnerismo, no da el brazo a torcer. No sólo eso. El tema de los fondos requeridos para llevar adelante las elecciones choca con la discusión por el presupuesto 2025 que tiene lugar en el Congreso y le puede traer aparejado un efecto adverso al partido, que ya lo están vislumbrando, mientras el gobierno agasaja con una cena a los gobernadores peronistas que lo apoyaron a sostener el veto al financiamiento educativo. Gustavo Sáenz, de Salta, Osvaldo Jaldo, de Tucumán, Raúl Jalil, de Catamarca y Hugo Passalacqua, de Misiones, son de la partida y visiblemente aliados al oficialismo. Serán porotos a descontarse de la interna partidaria próxima a disputarse.

La interna del Partido Justicialista dio para todo. No sólo por los pronunciamientos de los discursos con motivo de la celebración del Día de la Lealtad, sino porque el oficialismo aprovechó la cuña, para meterse en ella. Fue la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien consultada sobre el tema, y lejos de mostrar prescindencia al respecto, afirmó, en relación a la ex vicepresidenta, que “con el despelote que tiene adentro del PJ, evidentemente ya no es la Cristina eterna”. Lo último es cierto, de lo primero no estaría tan segura. Otro tema que habrá que considerar son los fallos judiciales que pesan sobre los hombros de la exvicepresidenta. Y para dejar todo más claro en relación con la posición que asume el oficialismo, Bullrich agregó que “la presencia de Milei, la hegemonía discursiva del Presidente”… “los ha descolocado y eso lleva a que se peleen entre ellos”.

El presidente Javier Milei redobló la apuesta para ingresar a las aberturas que la interna justicialista iban dejando al rojo vivo, aludiendo al “morbo” que sus palabras conllevaban, al sostener su deseo de “meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo con Cristina adentro”. De la mano de sus expresiones también llegaron las muestras de repudio de dirigentes peronistas que supieron trascender sus diferencias para rechazar la fuerte declaración que provino del primer mandatario en ocasión de una entrevista televisiva. La propia Cristina salió a responderle: “¿Así que ahora me querés matar?”, haciéndolo “responsable a usted y a los medios que han habilitado discursos de violencia sin límites (que finalmente terminan con un intento de disparo en la cabeza) no sólo de lo que me suceda a mí, sino a otros peronistas…” Y enrostrándole que “como no tenés la más pálida idea de lo que es la gestión del Estado terminaste pidiéndole ayuda a Macri”, le espetó, a través de sus redes sociales, que sigue repitiendo “idioteces” desde hace varios años.

La grieta se consolidó fuertemente, sin dejar lugar a dudas. Milei vs Cristina, Cristina vs Milei, en un ordenamiento tan caótico como caprichoso, del orden político imperante. ¿A quién le sirve la grieta? ¿A los que se enfrentan entre sí como adversarios políticos, de modo de destacarse entre ellos diferenciándose uno de otro? La grieta busca marcar diferencias, pero, en la polarización, unos quedan de un lado, y otros, del otro, tanto dirigentes, como militantes y ciudadanos que los siguen. Mientras la marcada grieta descree del consenso y aún menos, de la unidad, el enfrentamiento descarnado conlleva mucha energía, la que se le resta a la proactividad de poner la cabeza y el corazón en los problemas acuciantes de los argentinos del día a día. Al ciudadano común de a pie, como se suele decir, no lo favorece, más bien lo perjudica. Y la grieta, más allá de las diferencias ideológicas y, con ellas, las programáticas, se convierte en actos de maniobras circenses, lejanas a la pura realidad que acontece. A lo que habría que agregar que, además, cada uno tiene sus propias fisuras internas, difíciles de reconciliar.

Por María Belén Aramburu

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