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14/10/2024

Milei/Macri/Cristina y otra vez la polarización

El ex presidente Mauricio Macri ha sabido polarizar en la grieta con Cristina Kirchner. Ahora es el turno del presidente Javier Milei de hacerlo, y lo hace.

Milei/Macri/Cristina y otra vez la polarización

Podría agregar otros actores, y de hecho lo voy a hacer a lo largo del desarrollo de mi editorial en @Haceinstantes, porque tienen incidencia en el panorama político de nuestro país y, su inclinación, contribuye a un polo u otro de la polarización.

La irrupción reciente de Cristina Kirchner en el escenario político, pronunciándose como candidata a presidenta del Partido Justicialista, abrió aún más la llaga que dejó herido al partido luego de la obligada renuncia de Alberto Fernández y la acefalía pronto a ser cubierta. La interna cada vez más pronunciada en el seno del justicialismo sólo es salvaguarda por lo compacto que resulta en su accionar el bloque de Unión por la Patria ante cualquier proyecto que provenga de sus entrañas, como así también, su rol de opositor a los que deriven de propuestas iniciadas por el Poder Ejecutivo. Salvo en esta instancia en la que, junto con aliados oportunos a tal objetivo permitan cumplir con su propósito, la fractura es grande y por demás ostensible, con vistas a una expectativa de cambio. Y tampoco este contexto escapa a las fugas. Si no pregúntenle a los gobernadores Raúl Jalil, de Catamarca, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, y su reciente apoyo al veto presidencial a la ley de financiamiento universitario. Aunque, en líneas generales, y salvo algunas excepciones, el bloque se mantiene firme y unido. No nos olvidemos que el peronismo tiene una tercera vía de resolución electoral y mandatos, por fuera de Unión por la Patria. Y lo que pretende Cristina es la unidad partidaria llevada al Congreso en el plazo más inmediato, y a las elecciones de 2027, en el mediano, de haber pasado exitosamente por las legislativas del año próximo.

La aparición de Cristina Kirchner en la escena política partidaria, ¿logrará revertir resultados electorales en vistas al próximo año de elecciones legislativas? La ex vicepresidenta se encuentra por el momento en una encerrona en este sentido. Si bien obviamente la candidatura por ella planteada, tendría todo el sentido de aunar voluntades en su derredor, no se ha visto un pronunciamiento unánime y menos multitudinario, que llevara a concluir que contará con el apoyo necesario, menos con el incondicional al que está acostumbrada, para acceder a la titularidad del partido, y desde allí ordenarlo, con sus dirigentes y militantes, para alcanzar logros electorales favorables en 2025. O sea, la plataforma de lanzamiento del partido con proyección y alcance nacionales.

Y, por si no alcanzara con la postulación de Cristina, apareció el gobernador de la provincia de La Rioja, Ricardo Quintela, desafiándola, hasta el momento de escribir esta editorial, cosa que pocos se atreven, contados con los dedos de la mano y sobran, para alcanzar la presidencia del Partido Justicialista. Quizás acuerden una retirada del gobernador riojano, todo puede pasar, para quedar como única líder partidaria. Divididas las aguas, quien en otra oportunidad fuera el delfín de la ex presidenta, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kiciloff, no sólo no está entre las preferencias candidateables de la ex primera mandataria en ningún orden, sino que tampoco ella cuenta con su adhesión, menos que menos cuando éste se encuentra enfrentado con su hijo, Máximo Kirchner, a quien pretende sacar del podio del peronismo bonaerense, chocando con La Cámpora en forma permanente. A esto se suma la rama obrera del movimiento justicialista, con el avispero bastante revuelto, y una CGT que no sigue los movimientos de Cristina, salvo Pablo Moyano que se acercó al Instituto Patria para reunirse con ella.

Lo más probable es que, siendo Cristina Kirchner candidata a presidir el PJ, y próxima a poner el pie nuevamente en la provincia de Buenos Aires con un cargo legislativo a nivel nacional, cuestión por verse debido al cauce que tomarán las causas judiciales en su contra, salvo Quintela hasta el momento, y podría ser que desista de su candidatura, está por verse, otro no se le anime a figurar con tal fin. Y si bien es cierto que no goza de la unanimidad ni aceptación incondicional como lo era hace un tiempo atrás, antes de proclamar a Alberto Fernández candidato convertido en presidente de la Nación y su responsabilidad por ello y el pasado gobierno, el Partido Justicialista no goza de dirigentes candidateables que le puedan hacer frente y ganarle los votos necesarios. Al fin y al cabo es la figura política de mayor peso en el espacio y útil también, a los propósitos de polarizar la grieta, aunque de otras dimensiones y características, pero grieta en definitiva, con el oficialismo de Milei y el PRO de Macri.

El ex presidente Mauricio Macri ha sabido polarizar en la grieta con Cristina Kirchner. Ahora es el turno del presidente Javier Milei de hacerlo, y lo hace. En esta incomodidad que aqueja a Macri que, en busca de evitar fortalecer a la oposición liderada por el kirchnerismo, teniendo como próximo horizonte las elecciones legislativas de 2025, se muestra como aliado, incluso en temas que le son complicados de sostener pero adhiriendo a la postura del oficialismo atendiendo al centro y eje de la cuestión, como lo fue el veto a la ley de financiamiento universitario. Pero cansado de lo que considera es sólo un agradecimiento sin devolución como contrapartida, como podría ser la integración de su partido en la estructura administrativa pública gubernamental.

Lejos de una fusión partidaria, Mauricio Macri mantiene intacta la identidad del PRO, que, habiendo sufrido el desgaste de la división que trajo aparejado su distanciamiento de quienes sí forman parte del gobierno, principalmente Patricia Bullrich, sólo ofrece una votación en conjunto, sin formar un interbloque, y lejos de la conformación de un solo partido, recordando en última instancia, y pese a las circunstanciales diferencias, más livianas o más profundas, que el principal contrincante, al que se le debe impedir crecer o asomar la cabeza, es el kirchnerismo, que ahora va despertando en su rol de opositor, para intentar convertirse en hegemónico y dominante en las elecciones venideras.

Al presidente Javier Milei, pese a ser el presidente de la Nación, tampoco le queda otra que la negociación permanente como hemos visto en todas las oportunidades en que presentó un proyecto de ley, o necesitó juntar votos para oponerse a uno del arco opositor o vetar una ley sancionada. Pero es en especial, en ese juego de idas y vueltas que tiene con Mauricio Macri, es que finalmente, ante la sesión del titular del PRO, puede ganar las pulseadas. Ambos se necesitan y lo saben. Por ahora ninguno de los dos ostenta la mayoría absoluta. Con la salvedad de que es Javier Milei el presidente, por lo que es quien toma las decisiones en base a su programa de gobierno, las ejecuta, comanda la administración pública a través de su gabinete, y tiene la última palabra. Y es quien presentó un plan que, por el momento, ha venido logrando sostener.

En el firmamento político aparecen otros actores, como Martín Losteau, quien, ejerciendo la presidencia de su partido, se ha parado de frente al gobierno de Milei. La estocada sufrida en la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires lo dejó en una situación de vulnerabilidad que le cobrará factura pero no le hará torcer su camino de enfrentamiento al gobierno y a los radicales que apoyan a Milei. El peronismo no kirchnerista también transita un andarivel que pone en jaque las decisiones gubernamentales que, como elaborados proyectos pasan por el Congreso, con la pretensión de erigirse en la tercera vía alternativa así como lo hizo en otras oportunidades electorales, sin resultado favorable.

La construcción de un partido a nivel nacional que abarque los intereses de los votantes libertarios o más afines a La Libertad Avanza, remite a una ambición de extensión del poder, necesaria para la permanencia del oficialismo en el gobierno, y su proyección al futuro. Sin ser suficiente, se ha venido nutriendo con éxito, aunque no sin padecimientos, de aliados del PRO, de la Unión Cívica Radical y del peronismo no kirchnerista, quienes, más que seducidos por las propuestas del gobierno, aunque sí los hay, lo han sido, preferentemente, por la cohesión que consideran es necesaria para quedar polarizados en la grieta, enfrentados al kirchnerismo, Cristina Kirchner y La Cámpora.

Por María Belén Aramburu

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