Editorial HI
26/07/2021

Elecciones: NO a las listas sábana

Hay un electorado cautivo que quizás, en parte, sea obediente a una elección interna de oferta de precandidaturas y candidaturas.

Elecciones: NO a las listas sábana
E

l NO en mayúsculas a las listas sábana en las elecciones, ya sea que se trate de las PASO o de las generales, de elecciones nacionales, provinciales o municipales, de aspirantes a distintos cargos electivos, se debe a que considero que uno se ve obligado a votar una lista completa de precandidatos en el caso de las primarias y de candidatos confirmados a través de éstas en las siguientes, sin adherir a todos más allá del depósito de la confianza del voto en un partido político o frente.

Hay un electorado cautivo, un llamado núcleo duro perteneciente a un partido o frente en particular que quizás, en parte, sea obediente a una elección interna de oferta de precandidaturas y candidaturas. No todos seguirán esa línea y, como no forman parte de la actividad política directa en la conformación de las listas, que hasta deja disconformes en mayor o menor medida a los propios hacedores de las mismas en cuanto a su grado de participación, preferirían un voto más selectivo a la hora de elegir.

Cuando se evalúan los candidatos en la integración de las listas a presentarse, son distintas las variables que llevan a la ponderación de unos y otros para su aparición en las mismas. En los frentes, la confección de las listas para ocupar cargos legislativos, el poder y espacio de cada partido político es importante para abarcar una determinada cantidad de puestos así como también quiénes irían en los primeros puestos, sobre todo encabezando las listas. Los mismos partidos saben que, para el votante y los medios de comunicación que los dan a conocer, hasta los tres primeros puestos pero, sobre todo, las cabezas de listas, son las que toman notoriedad y quedan registrados en la atención del público y del electorado. Los demás van perdiendo fuerza en su aparición luego del sexto puesto en la lista electiva, notoriedad que la propia gestión en marcha puede modificar, no sólo por su representatividad en el Congreso sino también por su aparición en los medios de comunicación que puede resultar atractiva a los fines del contenido del entrevistado y/o por el propio funcionamiento del ejercicio de sus tareas.

En el caso del voto del núcleo duro, seguro de su decisión, por el motivo que fuese, decía, en gran parte podría estar de acuerdo o ni siquiera cuestionarse la integración de la lista, aunque otra parte del voto cautivo sí lo haga. En el caso del votante independiente, aquel que pretende ser captado por los partidos y/o frentes políticos, que, a su vez, aparece inclinándose por la aparición de partidos más chicos y recientes que satisfagan sus ideologías, ideales e ideas, éste se encuentra atrapado en una lista de candidatos deseados, mientras que otros no lo son.

Sin ser afiliado a un partido y/o frente, la única participación sería a través de las PASO que permite la confirmación de las precandidaturas en candidaturas para las generales. Pero la lista ya viene dada por las decisiones adoptadas con anterioridad por quienes tienen la potestad dentro de las organizaciones políticas. Previa existencia de las PASO, eran los partidos políticos los que elegían las listas a través de los votos de sus afiliados con la presentación de determinados nombres y apellidos reconocidos por su trayectoria dentro de su estructura partidaria. Si bien  la ciudadanía quedó inserta en el sistema electoral a través de las Primarias que son abiertas, las listas siguen siendo una sábana impuesta de candidatos.

Si bien los primeros puestos son ocupados por personas cuyos nombres se destacan por su conocimiento y reconocimiento ya sea dentro de cada partido y/o frente como también por el electorado, desde el puesto número seis, me atrevo a afirmar, si quieren me puedo extender en algunos casos al séptimo, pero no más de ahí y siendo muy generosa, aunque, a mayor grade de compromiso político de parte de la ciudadanía en general y de los dirigentes en particular, se ensancha la posibilidad de contar con más participación en la vida política y, así, de candidatos a establecer en las listas. El resto de los puestos es ocupado por desconocidos. El votante se ve obligado a colocar en el sobre una lista eterna de poca representación para su objetivo de que a través de su mandato sus necesidades sean cumplimentadas a través de la banca de quien resulte electo, por tratarse de alguien a quien ni siquiera conoce por sus propuestas más allá de imaginarse que se corresponderían con los de quienes encabezan las listas.

Aparecen de este modo personas que pueden ser conocidas por sus apariciones públicas mediáticas pero no por su idoneidad para ocupar una banca en el Congreso ni por sus conocimientos del quehacer político pese a que estará contando, como todos los legisladores, con un equipo de asesores. Y también los que son absolutamente desconocidos por el electorado pero, se supone, cumplirán a rajatabla con lo que les sea marcado por las autoridades partidarias que los incluyeron.

Me gustaría escuchar y leer propuestas alternativas al sistema vigente. Conozco varias pero me gustaría conocer otras. Siempre hay alternativas. Es conocido el sistema de votación por circunscripciones uninominales, defectuoso a su vez porque podría superponer candidatos. Otro es el que se emplea en algunos países en los que el votante arma una lista con la base de todos los que se postulan para el cargo. Otra variante podría ser la de listas reducidas en cuanto a la cantidad de candidatos para elegir las que deseemos del mismo o distintos partidos.

La mayor cuota de participación de la ciudadanía en la elección de los candidatos es la más deseable. Y de este modo los partidos se esmerarían en brindar la posibilidad de elegir a los más idóneos y no a los más impuestos en una lista.

Por María Belén Aramburu

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