Editorial HI
15/07/2021

Cuba: En defensa de la democracia y la libertad, por María Belén Aramburu

Las razones detrás de las protestas en la isla caribeña

Cuba: En defensa de la democracia y la libertad, por María Belén Aramburu
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os cubanos se hicieron escuchar en las calles a través de las protestas que se multiplicaron y profundizaron. Los enfrentamientos entre distintos sectores dejaron al descubierto, una vez más, las debilidades de un sistema político que intenta perdurar en el tiempo desde el 1ro de enero de 1959 con la Revolución Cubana.

Amnistía Internacional denunció la detención y/o desaparición de 247 personas acusadas de ser traidores a la patria. También se refieren algunas fuentes a 5.000 personas. Entre ellos hay periodistas “independientes “, o al menos se encuentran los que no son las voces del gobierno. Difícil saber los números concretos. Con tal información no se cuenta. Para todos los que se hallen en esta situación se está exigiendo la liberación inmediata. El país se encuentra sitiado por militares. Las cifras de víctimas fatales son, por el momento, desconocidas y, menos aún las oficiales.

Se vivió un corte de electricidad que cortó las comunicaciones, denunciado por la Organización de las Naciones Unidas y por organizaciones sociales. Es que las redes sociales permitían un llamado a la protesta a través de la viralización de mensajes y videos que se reproducían con fervor.

Gran parte de la población reclama la inmediatez de lo urgente y extremadamente necesario, alimentos y medicamentos, algo que no le puede faltar a ningún ciudadano. Con la finalidad de acercar el gobierno a la gente, se anunció el primer paquete de medidas que “autorizan excepcionalmente y con carácter temporal” la importación por la vía del pasajero de “alimentos, aseos y medicamentos sin límite de valor de importación y libre del pago de aranceles”, evidencia de la falta de recursos para la población. Uno de los reclamos de las protestas callejeras, también de artistas y de intelectuales, era justamente éste, al verse imposibilitados al acceso de aquello que permita cubrir las necesidades básicas. Hay una canasta básica subsidiada por el Estado y muchas otras que ni siquiera tienen la capacidad adquisitiva de alcanzarla. Y si bien Cuba se caracteriza por la falta de producción de alimentos que, en su gran mayoría importa, la crisis económica que arrastra desde hace décadas, profundizada por la pandemia, agrava aún más la situación de todos.

En un intento de avanzar con las restricciones imperantes, el Ministro de Economía, Alejandro Gil, anunció la eliminación de “la escala salarial para un grupo de Empresas Estatales en un primer momento”. Pero son medidas que todavía no alcanzan para restablecer el orden con los cambios profundos que de la protesta social se pretende emanen.

Si bien el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel llamó a “la paz, la concordia entre los cubanos y al respeto”, “buscando superar nuestros desencuentros entre todos”, el fuerte reclamo de la satisfacción primaria de las necesidades más esenciales tiene una raíz mucho más profunda. Se pide por la democracia y la libertad. Se brega por el sano funcionamiento de las instituciones en un país en el que continúa siendo el Partido Comunista el que toma las decisiones de los lineamientos políticos y económicos del país, en el que el sistema socialista tradicional es más restrictivo que el de China o el de Vietnam. El único partido político legal no permite la instauración, más allá de su aparición, de las estructuras conformadas desde la oposición.

Lo más esencial y para un ser humano es la libertad. Es un derecho básico. La libertad como la facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad, no está siendo respetada.

En Cuba el principal reclamo es la libertad. Y la democracia.

Por María Belén Aramburu

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