Editorial HI
28/01/2021

Pandemia: cómo transitar la incertidumbre en 2021

Las circunstancias azotan como un vendaval que nos sacude a todos

Pandemia: cómo transitar la incertidumbre en 2021
Autor: María Belén Aramburu
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e agolpan las preguntas sin respuestas en la mente. Se siente angustia, miedo, incertidumbre, sobre lo que no se tiene control, pasando a depender de soluciones y medidas que se imponen al compás de los vaivenes de un virus que acecha al mundo entero en forma de pandemia.
 
¿Tendré una vacuna en el corto plazo? ¿Mis padres la tendrán? La necesitan, son adultos mayores, de riesgo, están encerrados hace muchos meses, apenas salen para hacer una compra cuando los acompaño, se pregunta la mayoría de la gente al informarse sobre las vacunas de laboratorios de uno u otro origen, sobre su disponibilidad o su retraso en la llegada, si hay un vuelo que las trae, si éste se suspende, si el país de origen tiene stock suficiente y demás. ¿Empiezan las clases? ¿Cuándo? Si empiezan, ¿bajo qué modalidad será? ¿Tendré mi trabajo de manera presencial o remota y virtual? ¿Qué pasará con mi trabajo? ¿Qué sucederá con mi empresa? Las circunstancias sobre nuestra salud y las económicas principalmente, azotan como un vendaval que sacude a todos en mayor o menor medida.

Por esta razón decidí encarar mi editorial de @Haceinstantes desarrollando el tema de la incertidumbre que nos concierne a todos, desde una perspectiva individual, psicológica, consultando a especialistas, a aquellos quienes pueden invitarnos a ir más allá de lo que nos sucede, trascendiéndolo y aún transformándolo otorgándole un sentido positivo.

“La dimensión de la pandemia hizo tambalear todas las certidumbres y certezas”, afirma el psicoanalista Julio Loschi. “Nos coloca ante una de las causas del sufrimiento humano que señala Freud: la supremacía de la naturaleza, algo que con el desarrollo científico y técnico, se creía controlado. Nos remite a una situación de indefensión que genera angustia. La angustia pone en marcha mecanismos de adaptación y respuesta. El reconocimiento de nuestra fragilidad es un impulso a buscar soluciones ante una situación desconocida y cambiante. Lo opuesto sería la negación, dejándonos a merced del destino. Voltaire dice que la incertidumbre es una posición incómoda, pero la certeza es una posición absurda.”

Por su parte, la psicóloga Beatriz Goldberg nos explica que “el miedo es un sentimiento muy extendido que opaca nuestra existencia y nos resta posibilidades cuando es excesivo. Es por esta razón que, cambiando la manera de enfocarlos y modificando ciertas cosas, es posible controlarlos. El miedo, incluso el más intenso, es un desborde, una canalización de la angustia y no constituye una enfermedad. La causa de los miedos no es sólo interna, en ellos interviene el entorno. Hoy en día con este coronavirus, se nos intensifican los miedos o temores, que ya estaban latentes. La inestabilidad económica, la inseguridad, las pandemias y las convulsiones políticas socavan las certezas que buscamos para vivir y potencian las propias inseguridades personales, incrementando los conflictos.” “Es imposible tener todo bajo control”, exclama la autora de “Cómo vencer los miedos y ser feliz”.

La psiquiatra Graciela Moreschi califica la incertidumbre como fundamental. Nos explica que “tuvo efectos muy nocivos en cuanto a que generó ansiedad, desconcierto y depresión. Creímos que controlábamos todo y de pronto apareció la pandemia para mostrarnos lo contrario. El mundo siempre fue incierto, aunque no nos diéramos cuenta. Lo que pasa es que ahora se patentizó esta incertidumbre que, por otra parte tiene un costado que no es tan negativo porque tenemos que barajar y dar de nuevo, dejar de controlar. No podemos controlar nada porque no sabemos nada. El control no solamente tiene que ver con el miedo, el miedo a que no pase lo que queremos que pase. La gente estaba con control de una vida que se desarrollaba casi de manera automática, porque se repetían las situaciones y de esta manera se controlaba porque se sabía qué cosas iban a pasar y cuándo. Se perdió la pasión por la sorpresa, apareciendo esta incertidumbre que desbarata todo. El costado positivo es que nos demuestra que no somos omnipotentes, que no podemos controlar, nos podemos sorprender, y ello nos obliga a ser flexibles”.

Julio Loschi pone énfasis en el humor basándose en un escrito de Freud. Me comenta que cuando lo invité a hablar sobre la incertidumbre, le vino a la memoria un cartel en la pared de un café que decía: Nada hace reír más a Dios que escuchar nuestros planes. “Esa risa”, nos detalla, “significa la posibilidad de relativizar las certidumbres e igualmente afirmarse. Freud en El humor, nos remite a este recurso como la única defensa que tenemos de ser mortales. O sea que el humor es la capacidad de afirmarse a pesar de lo desfavorable que puedan ser las circunstancias reales, como un camino intermedio entre sucumbir a la situación adversa melancólicamente o a una negación maníaca. Es llamativo que coincidan en el año 1927 el escrito de Freud El humor y Werner Heisenberg, quien postula el principio de la incertidumbre en la física, con lo que da origen a la física cuántica, y recibe el Premio Nobel en 1932. Heisenberg es, a su vez, el apodo del protagonista de Breaking Bad quien padece un cáncer terminal y fabrica drogas para poder ser provistas a su familia cuando él no esté.” ¡Vaya paradoja!
 
La licenciada Goldberg centra la atención en la actitud. “Para enfrentar la vida con plenitud es preciso tener actitud. Esto significa tener un enfoque positivo que tenga una doble acción: compensar lo negativo que nos pueda suceder y, sobre todo, enfocar positivamente la existencia, de modo que seamos capaces de colocar en la columna del Haber lo que una mentalidad negativa hubiese colocado en la del Debe. La vida de una persona no es intrínsecamente buena o mala, la calificación de la vida depende de nuestra perspectiva frente a ella. Hay quien es incapaz de contabilizar las cosas buenas que posee y hay quien, en medio de la adversidad, puede sentirse feliz. Debemos estar siempre agradecidos de lo que tenemos”, señala Beatriz.
 
Frente a la incertidumbre la Dra Moreschi nos invita a ser flexibles.”Si bien algunas personas no podrán y les costará muchísimo serlo, éstas serán las que más van a sufrir. Las otras son las que empiezan a fluir y reconocen que tienen que apuntar a los recursos propios, a los reflejos. Aquellos que tienen mayores reflejos, son los que tienen mayor capacidad de recursos y de respuestas, serán los que podrán resolver mejor las cosas. Entonces, por primera vez, aparece como la exigencia en última instancia de apuntar a los recursos, al adentro y no al afuera. No puedo controlar el afuera para ir a un determinado lugar, por lo que debo flexibilizar el adentro. Esto significa que, frente a una circunstancia en particular tengo esta respuesta, frente a otra tengo la respuesta b) o c) o d). Esto significa ser flexible. Más allá de la pandemia aprendemos, de acá en más, que la vida es incierta y que no podemos controlar todo, por lo que esto también tiene su costado positivo”, explica mientras me cuenta q justa está escribiendo un libro sobre lo bueno y malo que produce la pandemia.
 
“Si usted tiene miedos, lo peor que puede hacer es asustarse, es decir tenerle miedo al miedo”, resalta la licenciada Goldberg. “Cuando un intenso sentimiento de temor nos paraliza, no hay que preocuparse sino ocuparse cambiando la actitud.”


Por María Belén Aramburu

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