2026-08-31

¿Ortodoxia pura en plena campaña?

Dentro del gobierno hay quienes adhieren a esta postura y quienes no. El Círculo Rojo, obviamente, sí. Se resiste a la idea de quebrar un pacto consigo mismo y con el electorado, aunque la lectura de quienes hayan votado al gobierno de Milei pueda haber cambiado de modo de otorgarle al programa político y económico una mayor flexibilidad, diferente al circuito rígido que hasta el momento ha caracterizado a su estructura.

¿Pero qué pasa? Como La Libertad Avanza, al igual que el resto de los partidos políticos, pero atengámonos al oficialismo, no le alcanza para jugar el partido solo por su cuenta, y necesitará, como lo viene haciendo, del auxilio de los gobernadores aliados; son otros los que sugieren diferentes formas de llegar al electorado, además de las verbales. Ya sea acercándosele al oído al presidente, a Karina, o al entorno de esta, a los Menem, Martin y “Lule” o a quien quiera escucharlos, pero siempre con delicadeza, u optando por un estilo, si se quiere, más frontal, sin interlocutores y sin acuerdo de consenso previo, ni con el primer mandatario ni con su hermana, ni con nadie del entorno más próximo, están también quienes van acercando ideas que puedan conducir a la apertura necesaria que, si bien pueda desacomodar la ortodoxia pretendida, tenga un giro más centrista comparada con la polaridad actual, llevada a su máxima expresión. 

Para brindar ejemplos concretos, podríamos ubicar, entre los primeros, al Jefe de Gabinete, Diego Santilli, a quien se lo vio a los abrazos con Karina Milei y la referente de La Libertad Avanza, Pilar Ramírez, mientras recorrían la Ciudad de Buenos Aires, territorio en el que el exministro de Interior no pretende recalar como candidato a la Jefatura de Gobierno, aspirando a poner el pie como gobernador en la provincia, distrito que lo favoreció en las últimas elecciones legislativas. La proximidad a Karina le sirve para, aunque sea, esbozar su punto de vista, que podría ser tenido en cuenta considerando que la propia Secretaria General de la Presidencia actuó con sumo recaudo ante la aspiración de Lisandro Catalán, antecesor de Santilli en la cartera de Interior, siendo que competiría contra Osvaldo Jaldo, quien quiere ser reelecto y ha demostrado en reiteradas oportunidades estar del lado del gobierno, en las difíciles instancias parlamentarias por las que el oficialismo atravesó y atraviesa las más de las veces. Karina hizo una rápida lectura y no dudó en respetar a un aliado, mostrándose más flexible.

En el segundo bando, donde se encuentran los más frontales, la más destacada, sin lugar a dudas, es la senadora Patricia Bullrich. Lo demostró principalmente con la causa de Manuel Adorni, mientras el exjefe de Gabinete era defendido por los Milei a capa y espada. A partir de allí comenzó a mostrar un juego más independiente, ya que a la Ciudad de Buenos Aires no quiere ir como jefa de Gobierno, y tampoco sabe si será esto posible de alcanzarse un acuerdo entre Javier Milei y Mauricio Macri. Con aspiraciones a la presidencia, oportunidad que perdió en 2023, tomando la decisión, junto con el PRO, de sumar los votos propios a La Libertad Avanza, quizás pueda ubicarse en el puesto a la vicepresidencia, pero con una proyección política propia que no le esconde a nadie. Y sigue su rumbo, mandándose por su cuenta, como cuando plantea instalar el tema de la suspensión o eliminación de las PASO, cuando se sabe que el oficialismo no cuenta con los votos necesarios en el Congreso, y se desconoce si se podrían llegar a instalar las PAS, sin la O de obligatorias.

Hablando del PRO, todo indicaría que están cada vez más cerca de consolidar acuerdos electorales en los distritos de todo el país. Los más álgidos siguen siendo la Ciudad de Buenos Aires, cuyo poder absoluto no quiere perder Mauricio Macri, y para lo cual también tendría que tomarse un cafecito, largo por cierto, con su primo Jorge, y la provincia de Buenos Aires, que más bien sonaría para Santilli, que es funcionario del gobierno, aunque dirigente del PRO. Para ello, Mauricio Macri debiese dejar de soñar con una presidencia de segundo tiempo, o de colocar un delfín suyo. Sin haberse aún ultimado detalles para lo que podría ser una sumatoria de votos del electorado de derecha y centro derecha, los nombres siguen en danza, como el que ahora apareció en el escenario, del exministro de Economía de María Eugenia Vidal durante su gobernación en la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza. Economista por economista sería la ecuación pensada, aunque hay otros que están en mente y no descartados aún.

¿Dónde podríamos ubicar al Ministro de Economía, Luis Caputo? Forma parte del Círculo Rojo, cercanísimo al presidente y su hermana, la voz cantante de los procesos económicos que están atravesando el país, junto con el presidente, quien, cuando habla, se hace escuchar en medio de sus estridentes expresiones. Es Caputo quien se vuelve a reunir con el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, luego de que pasara un año desde que el gobierno recibiera un swap de monedas por US$20.000 millones justo antes de las elecciones legislativas, lo que evitó una devaluación. Encontrándose en Estados Unidos, a propósito de la cumbre del G20 de Finanzas que está celebrándose en Asheville, Carolina del Norte, donde también participan los ministros de Finanzas y titulares de bancos centrales con el objetivo de coordinar políticas económicas en el orden global, aprovechará todos los contactos posibles, cara a cara.

Haciendo esta importante aclaración, que lo ubica donde realmente está, en el Círculo Rojo y el que marca el paso en el plan económico del gobierno, Luis Caputo, impulsor de proyectos de ley estrictamente vinculados a esta materia, como detallé en la editorial anterior de @Haceinstantes, está preocupado por la falta de apoyo político que muchos de ellos consiguen a la hora de enfrentar el debate parlamentario. Es por ello que el ministro considera un paso fundamental la negociación y acuerdo previos al envío de cualquiera de ellos, para que no se den de baja, luego de haber realizado los anuncios con los alcances de sus pretensiones. Allí es donde demuestra que debe haber mayor flexibilidad porque, al fin y al cabo, cuando algún funcionario, principalmente Santilli, se sienta con un gobernador, es a él a quien acuden solicitando el auxilio del reclamo a ser satisfecho. Y ni hablar de la frase que se le escapó, ¿se le escapó?, en medio del anuncio del lanzamiento de los créditos hipotecarios, con dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, o sea de los jubilados. “Justicia social” es un término más apropiado para ser utilizado por un peronista que por un libertario. Encima, Milei detesta esta expresión. Pero dicha está.

Vale decir que la ortodoxia, respetada o sostenida a rajatabla por unos, y orientada a la moderación por otros, si bien tibiamente, está puesta bajo la lupa de quienes, también con esa misma lupa, están mirando las encuestas. Lo que también se evalúa es la conservación de la polaridad y de lo antagónico. Mantenerla se asocia con el enfrentamiento contra lo opuesto, y la oposición, aún no armada para las próximas elecciones, sirve de resguardo de la exhibición de los valores a ser compartidos con el electorado. Porque el oficialismo cuenta con un candidato conocido: el presidente que va por la reelección, mientras que el Partido Justicialista se debate en una interna que posterga una proclamación. En el Congreso es donde más expuestas aparecen las diferencias entre los diferentes bloques. Vale poner como ejemplo el tema de la morosidad de un sector de la ciudadanía, combatida como concepto por el gobierno, que se ha defendido brindando números comparativos de otros países, y lo ha interpretado como parte de la campaña electoral orquestada por el kirchnerismo, que está logrando colarse en la agenda parlamentaria. El gobierno considera que es allí, en el Poder Legislativo, el ámbito en el que puede obtener la sanción de sus proyectos de ley, dejando en claro cuál es la ortodoxia que sustenta su programa. 

Ortodoxia que se verá reflejada esta semana en su agenda, cuando asista a un encuentro de la Fundación Libertad y Progreso, cuando viaje a Chile para reunirse con su presidente, José Antonio Kast, y en dicho país participe de un encuentro de la ultraderecha organizado por la Fundación Disenso, el think tank de Vox, así como en la reunión que mantendrá con la funcionaria norteamericana, Sarah Rogers, y, en Puerto Iguazú, cuando asista a la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas. En estos ámbitos institucionales es donde se verá si la ortodoxia pura deberá ser en algo flexibilizada por el pragmatismo, que muchas veces aparece imponiéndose en diversas circunstancias.

Por María Belén Aramburu

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