2026-03-04

Los enemigos de Milei según Milei

¿Quiénes son los enemigos del presidente Javier Milei según él mismo? En el discurso pronunciado el 1ro de marzo para dar inicio al período de sesiones ordinarias del Congreso, se refirió a varios de ellos. Pero hay más. Algunos aparecieron englobados dentro de un marco que los representa por ideología e ideas y que, claramente, se diferencia del oficialismo, y otros aparecen por default, pero siempre están, algunas veces de manera más pronunciada que en otras, pero siempre están.

El kirchnerismo ha sido por excelencia el enemigo político doméstico más visible. No así el peronismo que, enarbolado por varios gobernadores y legisladores, le ha dado la derecha a Milei y funcionarios de la mesa chica de su gobierno. Claro que con concesiones de ambos bandos, pero con el logro de una bandera libertaria levantada en cada caso en que hubo un pronunciamiento a favor del programa político y económico del oficialismo, contenido en los diversos proyectos de ley que el Ejecutivo fue enviando a lo largo de su gestión.

En su discurso del primer día del mes, se advirtió que había dejado el tono moderado que, luego de las últimas elecciones legislativas, le fue aconsejado, aviso que registró y adoptó como propio, pero solo por poco tiempo. “Kukas, yo les voy a avisar algo, kukas, ¿saben qué?, me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar, y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”, aseguró con tono triunfal como si recién hubiese ganado las elecciones, éxito que obtuvo mediante las últimas legislativas del pasado año. Hubo insultos repartidos entre aquellos que integran su oposición más evidente, entre los que, ni por asomo, intentan ni piensan siquiera cruzar ni una milésima de la línea planteada entre ellos y el partido del gobierno.

Repasando el discurso de ese día del presidente Milei, se advierte que no escatimó palabras despectivas e irónicas para sus contrincantes. Kelly Olmos, ex ministra de Trabajo de la gestión del expresidente Alberto Fernández, fue calificada de “poeta”, principalmente por haber criticado y mancillado el proyecto de ley de modernización laboral enviado por el primer mandatario al Congreso, el que finalmente fue sancionado. Juan Grabois, excandidato presidencial, actualmente con desempeño de legislador, fue definido como “oligarca disfrazado de pordiosero”. Cada uno de ellos, sin ser nombrado, iba recibiendo un apodo, ya que cada uno de ellos había vociferado su rechazo a los proyectos de ley gubernamentales y, en esta última etapa, fervientemente, al de flexibilización laboral.

Pero dentro del kirchnerismo, la figura que representa cabalmente a este espacio político, Cristina, quedó más fuertemente colocada en el centro de la escena, mientras los legisladores, funcionarios del gobierno y la ciudadanía a través de los medios de comunicación estuvieron pendientes de las palabras del presidente. Sobre ella aseveró que “Cristina va a seguir presa”, haciendo caer el peso de sus acusaciones sobre ese sector de la oposición, el más importante y nutrido en número, acusando a quienes lo sostienen e integran, de los cuales afirmó que “no pueden aplaudir porque se les escapan las manos en bolsillos ajenos”, haciendo hincapié en que “sigan con las operetas que la gente sabe que son unos mentirosos”, una “manga de ladrones y de chorros”, rematando con que “por eso tienen a su líder presa”.

Fueron varios los que le respondieron al presidente Milei luego del discurso por cadena nacional, pero seguramente el más contundente y esperado fue el de Cristina Kirchner cuando, en su cuenta de X, escribió que “más que con los pies para adelante, a vos te van a sacar con chaleco de fuerza de la Rosada”. Por su parte, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien probablemente sea quien se enfrente con el libertario en las próximas elecciones presidenciales como candidato opositor, fue quien calificó al discurso como “un delirio cósmico, vergonzoso y penoso” y, aprovechando la oportunidad de su propio discurso en la apertura de las sesiones ordinarias del Poder Legislativo de su distrito, remarcó que “es necesario cambiar el rumbo nacional”, agregando “no a esta política, no a Milei”. Con este dirigente también se entremezcló con el gobierno el tema de la liberación del gendarme Nahuel Gallo y el escándalo judicial de la AFA en términos de intercambio de acusaciones y responsabilidades, luego del discurso presidencial.

Los partidos de izquierda, con sus dirigentes presentes ese día en el Palacio Legislativo, también fueron apuntados por Milei, como en el caso de Myriam Bregman, a la que bautizó como “Chilindrina troska”, señalándole que “¿qué le pasa a la Chilindrina troska?”, repitiéndolo dos veces, para agregar que “porque no la llego a escuchar, seguí llorando, Chilindrina, dale”, a lo cual ella respondió: “Prefiero ser la Chilindrina y no la Bruja del 71”. Continuando con su embestida contra los espacios de izquierda, Milei señaló explícitamente a Nicolás del Caño, para que quede bien claro que, además del kirchnerismo, internamente tiene otro enemigo bien clarito en su historia, el comunismo, a la vez que cualquier atisbo de socialismo. A este le dijo directamente: “Del Caño, si vos fueras la representación de los trabajadores, sabés que tendríamos un problema muy grave, porque ustedes no son más que el 5%”, con el énfasis en el número que él representa, pero también en respuesta al caos que grupos de izquierda protagonizaron fuera del Congreso cada vez que el proyecto de ley laboral se trataba en alguna de las dos Cámaras. En este contexto también se agrega la CGT y el sindicalismo en la vereda de enfrente del gobierno, quienes con paros y movilizaciones intentaron hacer tambalear el rumbo asumido por el gobierno en materia laboral.

Otro sector señalado por Milei, que atenta contra la aplicación de su política económica, está constituido por los empresarios, a los que señaló como “cómplices de saqueo”, para advertir que “no he tenido reparo en señalar como ladrones a un grupo de empresarios locales, fruto de su accionar comercial”. Las empresas textiles, de neumáticos y de acero se llevaron la peor parte. Fue la Unión Industrial Argentina, la UIA, la que, citando un enunciado de Carlos Pellegrini: “Sin industria no hay nación”, aludió “al respeto como condición básica del desarrollo”, mientras que la Asociación Empresaria Argentina reclamó “un diálogo constructivo y respetuoso”.

En la interna partidaria, la vicepresidenta Victoria Villarruel, titular del Senado, es una enemiga acérrima para el gobierno, que ha quedado totalmente apartada de las reuniones de la mesa chica y, por ende, de las decisiones que de sus reuniones deriven. Después del frío saludo que la vicepresidenta recibió de parte de Milei cuando, por protocolo, estaba esperándolo en la explanada, antes de su ingreso al Palacio Legislativo, en el que apenas le tendió la mano, Milei la acusó, durante su alocución, tanto a ella como a la oposición, de “un ataque sin precedentes” que “los hacía soñar con el sillón de Rivadavia”, tras lo cual la presidenta del Senado subrayó que “quieren mi renuncia, pero no se la voy a dar”. La senadora Patricia Bullrich es quien comanda la voz de La Libertad Avanza en la Cámara Alta y hasta podría sucederla si, como se está dando a entender, fuese parte de la fórmula presidencial en la búsqueda de Javier Milei de un segundo mandato.

Otro enemigo dentro de los aliados podría ser el expresidente Mauricio Macri, quien siempre ha sostenido que, pese al apoyo brindado para que Milei llegase a la presidencia de la Nación, entiende que nunca obtuvo el reconocimiento y el respeto merecidos, incluso frente al sostenido respaldo que el titular del PRO le ha ido dispensando al Ejecutivo cada vez que un proyecto de ley del gobierno ha sido tratado en el Congreso o el gobierno se hubiese visto en aprietos. Hasta ha enviado soldados propios en apoyo a Milei, muchos de los cuales engrosaron las huestes libertarias o quedaron pintados de violeta. Será próximamente, el 19 de marzo, en que, en el marco de una asamblea partidaria en Parque Norte, las definiciones queden exhibidas públicamente, como lo podría ser una fórmula presidencial propia para competir contra el presidente, para lo cual deberá previamente acomodarse, a la vez que acomodar a sus afiliados, para trazar un programa político y económico propio.

A los domésticos hay que sumar a los enemigos externos. Alineado con los Estados Unidos e Israel, Milei tendrá a los enemigos de estos en común, más allá de, por principios ideológicos, establecer los propios, sobre todo en la región y, principalmente, entre los países vecinos y miembros del bloque que juntos integran a través del Mercosur. En la guerra desatada en Medio Oriente, luego del ataque planeado por el presidente norteamericano Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu contra Irán, y la consiguiente muerte de su líder, el ayatollah Alí Khamenei, mediante la operación “Rugido del León”, la Argentina se alió estratégica y geopolíticamente detrás de los intereses de ambos primeros mandatarios, sumado a que fue durante el mandato de Khamenei que se atacó a la AMIA en la Ciudad de Buenos Aires, el 18 de julio de 1994, con la complicidad de parte de sus funcionarios que están procesados y con alertas rojas de orden de captura de Interpol, además de la Hezbollah, también blanco de ataque en el Líbano. Como Khamenei fue el líder supremo de Irán desde 1989, también quedó su régimen involucrado en el atentado a la Embajada de Israel en la Argentina el 17 de marzo de 1992, tanto como el Hezbollah.

Parte de los miembros de la OTAN, no tomada esta organización como bloque, también se unieron a esta guerra, brindando apoyo logístico o permisivo de utilización de bases, por poner un ejemplo. Pero cuando Trump amenazó al presidente español con cortar todas las relaciones comerciales con España, por haberse negado a prestar sus bases militares para operaciones relacionadas con ataques contra Irán, la Unión Europea salió a respaldar a Pedro Sánchez, quien mantuvo su posición de “no a la guerra”. La alineación internacional de la Argentina sostiene una posición clara no solo con respecto a los Estados Unidos, sino también con sus aliados en esta causa, en la que se destacan los enemigos en común.

Por María Belén Aramburu


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