Mientras la oposición embiste al gobierno, Milei ataca al kirchnerismo
La oposición embiste al gobierno desde varias posiciones. La más visible y ostentosa de todas es la de los audios atribuidos a Diego Spagnuolo, sobre las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. Los audios, dados a conocer por el periodista Mauro Federico, habían sido previamente presentados por él mismo ante la justicia, “en un pendrive”. Gregorio Dalbón, abogado de Cristina Kirchner, presentó a su vez una denuncia penal, por lo que esta causa judicial se encuentra en manos del fiscal Franco Picardi y del juez federal Sebastián Casanello.
Merced a los presuntos audios de Spagnuolo que presentan una descripción sobre el reparto de coimas entre funcionarios, sobreprecios en algunos medicamentos, reparto de contratos entre droguerías a la ADIS, beneficiando de manera ostensible a la Suizo Argentina, que aumentó notoriamente su facturación con el Estado en el último año, se llevaron a cabo sendos allanamientos de modo de juntar pruebas en el proceso de investigación en curso. La respuesta del gobierno, se advirtió, será por la vía legal por medio de una denuncia a Spagnuolo, que viene acompañada de la ruptura del silencio hasta el momento mantenido por parte de algunos funcionarios y del propio presidente, ya que una de las figuras más atacadas y cuestionadas fue la de la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, con posibles repercusiones en plena campaña electoral, en vísperas de las elecciones venideras de medio término. Habrá que ver cómo influyen en el próximo período electoral las acusaciones por corrupción de acuerdo con la lectura que de ellas hagan los votantes.
En el campo legal el gobierno está definiendo una estrategia para emprender la denuncia contra Spagnuolo en sede tribunalicia. ¿Se hará a través de la Procuración del Tesoro? Podría ser viable. ¿O por la denuncia de los involucrados? Esta metodología los expondría aún más en momentos álgidos de elecciones. Si bien el ex titular de la agencia se presentó ante la justicia con su abogado defensor, Ignacio Rada Schultze, una semana después de haberse abierto el expediente penal en Comodoro Py, hubo y subyace la inquietud de parte del gobierno, de que se presente como “arrepentido”, o sea bajo la figura de un imputado que colabora con el fiscal para aportar a la causa elementos de relevancia para la investigación en curso.
Mediante la contundencia verbal que el presidente Javier Milei utilizó, fiel a su estilo, en los actos de campaña en los que se colocó como la principal figura que presentó a quienes pretende lo representen en el Congreso, el primer mandatario optó por referirse a su ex funcionario de “mentiroso”, aludiendo a que “lo que dice es mentira” y “lo vamos a llevar a la justicia”. Guillermo Francos, Jefe de Gabinete, reforzó estas expresiones afirmando que “el presidente no debió haber confiado en esa persona”, apuntando a Spagnuolo como responsable de lo sucedido, y quitándole el peso a Milei aclarando que lo conoce “desde años” y que es “una persona honesta y transparente”, eso sí, agregando que “claramente Spagnuolo no lo era” y que “omitió su obligación de denunciar un hecho delictivo”. La protección del funcionario también se hizo extensiva a otros involucrados en los audios, principalmente a Karina Milei y a Lule Menem.
A los dichos del Jefe de Gabinete, sobre los audios, como que formaron parte de “una operación fuertemente armada por el kirchnerismo”, es Javier Milei quien instó, en diversos medios de comunicación, incluyendo las redes sociales, a que “el 7/9 y el 26/10 digamos en las urnas: kirchnerismo nunca más”. Estas expresiones tomaron aún más fuerza ante los ataques con piedras y botellazos a las caravanas proselitistas que circulaban con el presidente y su hermana Karina a bordo, recorriendo diferentes localidades de modo de afianzarse en jurisdicciones menos afines a La Libertad Avanza, con la finalidad de atraer los votos de la ciudadanía a su favor. Atribuyéndosele al kirchnerismo la violencia desatada en los actos llevados a cabo por el primer mandatario, fue la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en su calidad de funcionaria de esa área, más que como candidata a senadora nacional, quien estableció una relación directa entre los hechos y “estos tipos que, para recuperar algo de poder, siembran violencia y caos”.
Los violentos ataques se reprodujeron en varias jurisdicciones, en Junín, Lomas de Zamora y más recientemente en la capital correntina, donde este domingo se votará para renovar los cargos de gobernador, vicegobernador, legisladores provinciales e intendentes en 73 municipios, siendo el primer comicio del año en dicho distrito, que se anticipará a las elecciones nacionales del 26 de octubre merced al desdoblamiento decidido. En esta última oportunidad, fue Karina Milei la que debió ser evacuada, mientras que se le atribuyó al gobernador Gustavo Valdés la responsabilidad por lo ocurrido.
Estos ataques físicos, mientras el gobierno lleva adelante la campaña electoral, liderada por el presidente Milei tienen, por un lado, el efecto de lograr su identificación con el kirchnerismo, y por el otro pensar que, sumada a la apatía ante las elecciones, ya demostrada en otras instancias electorales, la gente no va a querer concurrir a las urnas por miedo a la violencia. En este tono se manifestó Sebastián Pareja, titular de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, cuando advirtió que esto “perjudica a quienes enfrentan al kirchnerismo y ahí es donde estamos apuntando en la campaña”. Milei fue muy directo en ocasión del almuerzo organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, sosteniendo que “este 7 de septiembre los bonaerenses le van a poner fin al régimen de mentiras, violencia, corrupción y extorsión del kirchnerismo” enfatizando que “es ahora más que nunca que tenemos que decir: kirchnerismo nunca más”.
Más allá de las investigaciones que hoy se están llevando a cabo para determinar la procedencia de las agresiones, todas ellas reprochables, susceptibles de ser denunciadas y de encontrar tanto a los responsables ideológicos como a los materiales por cierto, el presidente Milei y sus funcionarios gubernamentales utilizaron estos siniestros episodios para enfrentar al kirchnerismo en una abierta y franca polarización, de cara a las elecciones. Ya no se trata de la ex vicepresidenta Cristina Kirchner o del gobernador Axel Kicillof, sino de poner enfrente, en el arco opositor, al kirchnerismo todo, sin necesidad de una individualización que en un primer momento recayó en Cristina, para luego ser el primer mandatario provincial el blanco de las acusaciones, en busca de la obtención de votos favorables en territorio bonaerense.
El Congreso es el escenario esencial donde se dirime la mayor batalla de todas. Es el gran desafío de Javier Milei para hacer prosperar sus proyectos. De lo contrario le será muy difícil contar con las herramientas necesarias para hacer girar el engranaje de su gobierno. A los embates que el presidente había venido soportando en el Poder Legislativo en los últimos días, como fueron los de terminar con cinco decretos y sancionar la emergencia en el Garrahan y la Ley de Financiamiento, se le sumó una iniciativa para retomar el tratamiento que en la respectiva comisión de Diputados tuvo el año pasado para limitar el alcance de los decretos de necesidad y urgencia, que pasaría, de obtener la media sanción, al Senado.
Si bien el objetivo de Javier Milei, como lo es también el de la oposición, consiste en obtener la más numerosa cantidad de legisladores en el Congreso nacional y en los poderes legislativos provinciales donde se renueven bancas, hasta alcanzar la mayoría, sabe que, por más que las próximas elecciones le resulten favorables, ésta meta es de cumplimiento improbable. Por ello es que la recurrencia a los decretos de necesidad y urgencia, como lo ha venido haciendo hasta el momento, y cuando no le alcanzan los votos propios y los de los aliados, será imprescindible para su gobierno. La oposición, reclamándole el uso continuo de este recurso es quien está intentando impedírselo, mientras continúa su embestida por la investigación de los audios atribuidos a Spagnuolo.
Por María Belén Aramburu