2025-06-11

Con Cristina presa, ¿cómo se reorganiza el peronismo? ¿Y Milei?

Se la veía venir. Por ese motivo Cristina Kirchner se reunió con su tropa y preparó un discurso que intentó no sólo llamar a la reflexión, sino que, fiel a su estilo, convocó a la emoción. Se esperaba el fallo de la Corte Suprema de Justicia de un momento a otro y éste se emitió al día siguiente de que hubiese expresado sus palabras dirigidas al peronismo y a la sociedad en su conjunto. Pero sobre todo al presidente Javier Milei, a su gobierno y a su política económica.

La conmoción se hizo sentir por doquier. La vinculada al pesar por parte de la dirigencia y militantes de su partido, y la de alegría y sensación de justicia, de parte del oficialismo y el anti kirchnerismo. Fue el presidente Milei quien, estando de gira en el exterior, ya en suelo israelí, apenas conocida la noticia sobre la decisión de la Corte Suprema, escribió, en su cuenta de X: “Justicia. Fin”. Que una ex presidenta de un país, también ex vicepresidenta, además de haber ocupado bancas anteriormente, en el Congreso de la Nación, fuese condenada a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua a ocupar cargos públicos, en este caso, por la causa llamada Vialidad, con un fallo de confirmación del máximo tribunal de justicia de la condena en dos instancias previas, se convirtió en una noticia de trascendencia internacional y de fuerte impacto doméstico y global, que ha tenido repercusión en los medios de todo el mundo, principalmente con títulos que evocan su enunciado de “soy una fusilada viva” que alude a diversas interpretaciones, más allá de la literal, desde ya.

El arco político en su totalidad se sacudió, ya sea porque parte de él aprobó y aplaudió la sentencia de la Corte, como la que no. Es la primera vez en nuestra historia que una ex presidenta tiene una condena firme por hechos de corrupción. La quien hasta ahora era la titular del Partido Justicialista ya no lo será más, éste quedará a cargo de su vicepresidente y senador formoseño José Mayans, ni tampoco podrá ser candidata, el próximo 7 de septiembre, a una banca en la Legislatura bonaerense, en representación de la tercera sección, tal como lo tenía planeado, en el distrito más densamente poblado y por ello, con mayor ponderación en cualquier elección de la que se trate, siendo bastión clave del peronismo. Las calificaciones de Cristina hacia los miembros de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, no se hicieron esperar. Los tildó de “un triunvirato de impresentables” que “agregaron el cepo al votante popular” relacionando el fallo al “cronograma electoral”, atendiendo a la cuestión que la lista del PJ prescindirá de su figura que era la que enfrentaba a la de Milei, y que implicó, al momento de conocerse, sacar a flote nombres para combatirla en las urnas.

Fue hasta el fondo con su candidatura, a sabiendas de lo que era muy probable que ocurriese, y finalmente ocurrió. Pocas horas antes, en un acto en Corrientes dejó saber en su discurso, que “hay que estar atentos a que me metan presa”. Ahora el kirchnerismo se quedó sin su líder como candidata, pero con aquella que sabe pelear desde dentro y fuera de la cancha, ya que Cristina continuará haciendo política y expresándose a través de quienes la visiten que jugarán el rol de oportunos voceros. También habrá quienes la abandonen en sus momentos oscuros, pero ella tomará la fuerza necesaria para continuar haciendo de su figura política una víctima, sujeta a la proscripción del partido gobernante, y con bríos de regresar a la arena para luchar. No cabe la comparación por la causa, ninguna es igual a la otra por más que pongamos ejemplos de ex presidentes de la región sometidos a la justicia y condenados por corrupción, pero seguramente la ex mandataria deseará verse reflejada en el espejo de Lula Da Silva quien, luego de haber cumplido su condena, volvió a ser candidato, ganar las elecciones y ser nuevamente presidente de Brasil. No creo que Cristina quiera volver a ser presidenta, pero sí demostrar que sigue viva en sus convicciones y su fuerza. Habría que ver en el tiempo cómo prospera el plan del actual gobierno y el asidero que pueda tener la ex vicepresidenta en la historia política próxima. Todo está por verse y escribirse.

Ante lo que parecía ineludible, la exposición de Cristina en la sede porteña del Partido Justicialista en la calle Matheu dejó claro lo que para ella y parte del peronismo, kirchnerismo y La Cámpora para ser más precisos, significaba en cuanto vincular al gobierno de Javier Milei con todos aquellos gobiernos liberales en el poder en el transcurso de la historia de nuestro país, para señalar que “este modelo es inviable”, enfatizar sobre el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional y poner en duda el superávit fiscal, uno de los caballitos de batalla del plan económico del presidente, al igual que el índice de inflación, señalando que “la suba de precios complica el poder adquisitivo de los trabajadores, por lo cual”, enfatizó, “éstos inventaron el cepo al salario”. Su anticipación al fallo en su contra de la Corte Suprema la llevó a afirmar que “creen que van a solucionar esto metiéndome presa”, interrogando sobre “¿se creen que metiéndome presa la gente va a ganar más plata?”. La expresión más fuerte que se replicó en los medios de comunicación internacionales, como escribí anteriormente, es aquella en la que se señala a sí misma, calificándose de “soy una fusilada que vive realmente”. Sus palabras remitieron, en el acto por el Día de la Resistencia Peronista, a la conmemoración de los 69 años de la masacre de José León Suárez, pero principalmente al intento de magnicidio que sufrió cuando fue apuntada y la bala no se disparó. Pero también refiere a una suerte de fusilamiento político al que alude como perseguida en este contexto, tanto por la justicia, a la que adjetiva como “partido judicial”, como por la política, según ella, ejercida por el gobierno de Milei y sus funcionarios, de los cuales sobrevive, aún presa.

El peronismo kirchnerista se queda sin la líder que demostró, pese a la imagen negativa que todavía pesa sobre sus hombros, que todavía tiene peso en su espacio político, no habiendo podido ser reemplazada en la misma escala por ningún otro dirigente. Erigida como la máxima representante de la oposición era la que se enfrentaba con mayor categoría al presidente Javier Milei. Incluso iba a enfrentar ella misma con su candidatura a los propuestos por La Libertad Avanza en las listas bonaerenses, con el objetivo a su vez de obtener fueros a su favor. Pero iba a estar en la palestra del espectro político una vez más, aunque sólo fuese con una banca de legisladora bonaerense. Y desde allí seguir haciendo política para conquistar la gobernación, mediante algún candidato al que pudiera ungir, y soñar con una presidencia peronista, con la elección de un candidato afín y leal.

¿Alguien cree que Cristina va a dejar la política, aún presa? No. Seguramente la batalla será más rigurosa con el ideal de lograr un peronismo unido que hasta el momento no se ha alcanzado materializar. Máximo probablemente será quien mejor resuelva la conexión entre el forzado encierro y el afuera, para construir, en lo más inmediato, la lista para las elecciones venideras de septiembre y octubre, dejando de lado al gobernador Axel Kicillof quien, aunque presente en el acto de Cristina Kirchner, sostiene sus diferencias con la ex presidenta y su entorno.

Si bien el oficialismo dice en voz alta que hubiese preferido tener a Cristina Kirchner presente en la contienda electoral en la provincia de Buenos Aires, ahuyentando a su vez los fantasmas que el peronismo esgrime sobre una proscripción a su candidatura, el camino se le presentará más despejado, con viento a favor en las encuestas que, por el momento, le otorgan un número victorioso que podría incrementarse de aprovecharse el fallo contra Cristina para continuar captando el voto anti kirchnerista, aunque confrontando más arduamente con el núcleo puro del espacio de Cristina, que seguirá argumentando sobre la injusticia cometida contra su líder y jefa.

Sin embargo, habrá que prestar atención al comportamiento del peronismo en su conjunto. ¿Cerrará filas con Cristina presa? ¿Los que apoyaban a Milei en el Congreso seguirán siendo sus aliados? ¿Logrará la unidad? Para el oficialismo puede significar tanto un empequeñecimiento como un empoderamiento de la ex mandataria condenada y presa, según decidan los actores políticos que la circundan y cada uno los partidos, acerca del lugar donde prefieran ubicarla en estas circunstancias. Mientras tanto La Libertad Avanza deberá ocuparse de su propio armado, considerando en éste al PRO, en la provincia de Buenos Aires en particular y con sumo cuidado y resguardo, ya que se juega una carta fuerte.

La Libertad Avanza deberá seguir creciendo en cuanto a su contenido y postulaciones para ganar las elecciones y estar más cómodo en su juego en el Congreso en pos de afianzar su programa de gobierno y su plan económico. El oficialismo podrá amalgamar votos anti kirchneristas, estableciéndose como el gobierno que, durante su mandato, tuvo a una Corte Suprema que se expidió sobre una causa que tenía como principal acusada a la ex presidenta Cristina Kirchner, líder visible y protagónica de la oposición.

Por María Belén Aramburu

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