Un grupo de 74 presos recibirá la bendición del papa León XIV: de qué se trata y por qué los eligieron
El Servicio Penitenciario Federal, en coordinación con la Pastoral Carcelaria de la Iglesia Católica, diseñó un riguroso proceso de selección.
La histórica e inminente visita del papa León XIV al Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad de Buenos Aires, programada para el miércoles 11 de noviembre de 2026, ha generado una paradoja logística.
Mientras el Ministerio de Seguridad de la Nación acelera el vaciamiento definitivo de la emblemática cárcel de Villa Devoto, trasladando a más del 93% de la población carcelaria al nuevo módulo del Complejo de Marcos Paz, un grupo selecto de 74 internos permanece en el penal con el único propósito de recibir al Sumo Pontífice antes de que las topadoras avancen sobre el predio de 1927.
La permanencia de este remanente en el Pabellón 2 del Módulo 1 no fue azarosa. El Servicio Penitenciario Federal, en coordinación con la Pastoral Carcelaria de la Iglesia Católica y bajo la supervisión de la Procuración Penitenciaria de la Nación, diseñó un riguroso proceso de selección basado en tres criterios.
Para formar parte del encuentro de 30 minutos con León XIV, el primer filtro fue el legajo criminológico de los internos. Se priorizó a aquellos reclusos que registran conducta ejemplar, que se encuentran en las fases avanzadas del régimen de progresividad penal y que no cuentan con antecedentes recientes de sanciones disciplinarias o participación en riñas dentro del penal.
Un porcentaje significativo de los 74 seleccionados está integrado por internos que forman parte del Centro Universitario Devoto, el espacio académico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que opera dentro de los muros. También se incluyó a quienes lideran los talleres de oficios y cooperativas textiles de la cárcel.
El objetivo es que el Papa tome contacto con el perfil de detenidos que activamente persiguen la reinserción social a través de la educación y el trabajo.

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