El emotivo regreso de Georgina Barbarossa a la casa de su infancia
La actriz atravesó nuevamente la puerta de su antiguo hogar en Palermo tras décadas de ausencia.
El reencuentro de Georgina Barbarossa con la vivienda de su niñez se transformó en un momento profundamente conmovedor. La actriz atravesó nuevamente la puerta de su antiguo hogar en Palermo tras décadas de ausencia. “No entré más a esta casa desde que me casé con Vasco”, reveló, dejando al descubierto la carga emocional que significaba volver a un espacio donde quedaron grabados los primeros capítulos de su vida.
Invitada por Cristina Pérez en Camino a casa (Telefe), a medida que recorrió cada rincón, fueron aflorando recuerdos familiares y escenas cotidianas de su infancia. Entre anécdotas y risas, Barbarossa recordó cómo su madre cuidaba obsesivamente los almohadones del living: “Mamá tenía la manía de los almohadones bien inflados y no nos dejaba sentar. Nosotros teníamos que ir al cuarto de estar”, relató, evocando además una visita de Mrs. Margaret, la profesora de inglés de su madre, para ilustrar aquella estricta costumbre del hogar.
El viaje al pasado también pasó por el paladar. Al probar unas galletitas, Barbarossa no pudo contener su sorpresa: “Son las mismas, sí. Las galletitas de los puntitos. Qué maravilla estar acá”. Ese pequeño gesto reflejó la potencia de la memoria sensorial y cómo ciertos sabores pueden transportar a momentos esenciales de la niñez. La actriz también rememoró el esfuerzo que realizaron sus padres para comprar la casa: “El pobre viejo lo compró con mucho esfuerzo, porque antes vivíamos en Callao y Vicente López, en la casa de mis abuelos”.
En ese mismo lugar tomó decisiones que definieron su futuro artístico. Barbarossa recordó el día en que reunió coraje para contarles a sus padres que quería dedicarse al teatro. La respuesta de su padre fue determinante: “Bueno, pero, ¿estudiás? En serio, buscá realmente buenos profesores. No estudies así por encima. Estudiá bien, tomátelo en serio”. Aquella charla terminó influyendo en su carrera y marcando el rumbo de una vocación que luego la convertiría en una figura clave de la televisión y el teatro argentino.
La visita estuvo atravesada también por la memoria de Miguel “El Vasco” Lecuna, su esposo, asesinado hace 24 años. El pasado 2 de noviembre, Barbarossa volvió a homenajearlo en redes sociales con una imagen llena de luz y un mensaje profundo: “Vasquito, mi amor 24 años Te amo y extraño siempre”. Una declaración que reafirma un amor intacto y un recuerdo que continúa acompañándola en cada etapa de su vida.
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