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07/09/2023

¿Voto racional vs Voto emocional?

Los candidatos saben sobre la necesidad de explicar su plan de gobierno para lograr la inclinación del voto a su favor.

¿Voto racional vs Voto emocional?

Empezando a conocerse el mapa electoral, y las inclinaciones de los votantes hacia los candidatos, vamos comprendiendo, más cabalmente, cómo se votó en nuestro país el pasado 13 de agosto, cuando, habiendo aparecido un outsider de la política tradicional, fue Javier Milei quien se convirtió en el más votado. El voto peronista, a la baja, pero con más votantes de ingresos bajos, el de Juntos por el Cambio, con más adhesión de los sectores con mayores ingresos, difieren del de Milei que aparece como multisectorial, abarcando a ciudadanos de todas las clases sociales.

El voto emitido en las PASO, ¿fue emocional o racional? Creo que tuvo un altísimo componente de emocionalidad. Si bien los candidatos presidenciales en todas partes de mundo apelan a despertar las emociones en la población, incluso emocionándose ellos al pronunciar sus mensajes y discursos, o creyéndose esas emociones para poder expresarlas de modo que lleguen a los destinatarios, también saben sobre la necesidad de explicar su plan de gobierno para lograr la inclinación del voto a su favor, que implica la cuota racional del voto.

El de Milei, ¿es un voto bronca? Muchos lo votaron porque esa ideología les pertenece y encontraron en él a su más alto exponente para llevar a cabo las ideas que albergan hace tiempo, cuando antes el depósito de su ilusión estaba en el ex presidente Macri, y después en Patricia Bullrich, o sea en el arco político de Juntos por el Cambio. Otros lo votaron porque se convencieron sobre la aplicación de estas ideas hasta el momento por ellos desconocidas, y creo que hay un porcentaje no cuantificable que emitió su voto a favor de un economista que apareció hace muy poco tiempo en la política y en el cual depositan su confianza sobre la resolución de sus problemas cotidianos más urgentes además de ver, en este candidato, la solución de los temas que conciernen al país en el largo plazo. Estos últimos expresan la bronca y la decepción de los gobiernos kirchneristas y del único período macrista a nivel nacional.

Los que votaron a Javier Milei por la bronca, seguramente no se detuvieron en analizar la proyección en la realidad de sus ideas en la vida diaria, quizás algunos incluso no llegaron a comprender las explicaciones que dio de cómo piensa llevar adelante su programa económico, pero sí observaron, hasta la identificación, su gestualidad que, entre otras cuestiones, demuestra bronca, porque este candidato se pone a la par de la emocionalidad ciudadana, expresando que a su vez él se siente traicionado por la que denomina “casta” política que también lo ha defraudado a él, ya que no ha pertenecido a los partidos políticos tradicionales históricos ni a los frentes gobernantes.

Juntos por el Cambio apeló a la racionalidad a través de su candidata a presidenta, Patricia Bullrich, y del probable futuro Ministro de Economía, Carlos Melconian, brindando una presentación clara y concreta de su programa económico. Están intentando desbaratar la propuesta de Javier Milei, pese a las expresiones del ex presidente Macri sobre la tendencia hacia la derecha del conjunto de la ciudadanía que votó tanto a Milei como a Bullrich, y de Melconian, quien recientemente dijo algo parecido, aunque diferenciándose del libertario a través de la exposición de sus propuestas económicas.

La presentación de Melconian coincide con el “orden”, en todo sentido, que pretende transmitir Bullrich, explicitado públicamente por la candidata, y que se enmarca dentro de un contexto de racionalidad. La idea de explicar ítem por ítem el programa económico de Juntos por el Cambio, “la propuesta diferenciadora”, para que el votante comprenda claramente cómo va a gestionar el frente opositor de volver a ser gobierno, se basa en el recurso del entendimiento racional. Pero cuando Melconian se emociona en una entrevista porque dice que no quiere que los jóvenes sigan yéndose a vivir al exterior, utilizando el tono y el vocabulario que lo caracterizan, envía el mensaje que todos quieren escuchar, pese a que va dirigido a los jóvenes, según aclara, afirmando que la situación económica del país “tiene solución”, y que “si esto no tuviera solución”, tampoco se quedaría en el país, aclarando que “no vengo a quemarme acá” y que para eso “... me voy a Miami”. Fue cuando la emoción se apoderó de la entrevista que el conductor, Alejandro Fantino se lo señaló al entrevistado, advirtiéndoselo a través de una pregunta: “¿te emocionaste?”, para que Melconian continuara expresando el estado de “bronca” que le daría tirar todo por la borda, ya que él puso a disposición de todos los partidos y frentes políticos, el programa económico que elaboró junto con otros profesionales de la Fundación Mediterránea que él lidera, mucho antes de la decisión de Bullrich y Juntos por el Cambio, sobre la oferta de ocupar la cartera de Economía, de ganar las elecciones Juntos por el Cambio. Por lo cual el probable futuro ministro logró combinar la explicación racional de su propuesta con la emoción de ser parte de la ciudadanía que quiere y desea tener la esperanza de que se puede salir de la situación en la que nos encontramos teniendo un mejor porvenir, siendo él quien se puede ocupar de resolverla.

Sergio Massa, siendo Ministro de Economía, tiene la posibilidad de mostrar aciertos, y desaciertos también. Desde su gestión será juzgado por ellos. Por el momento ha venido buscando exponer, a través de la racionalidad, la emisión de medidas gubernamentales que considera viables en el actual contexto económico. Las negociaciones que lleva adelante con el Fondo Monetario Internacional en el exterior también lo colocan en un contexto visible de racionalidad. Por el cargo que ocupa puede apelar a la emocionalidad propia y ajena. Pero muchos lo acusan de ser parte de la responsabilidad compartida de la crisis actual, que le quita emoción al discurso que se pretende dar. El ministro se remontará a los errores de la gestión macrista, para restar carga sobre sus espaldas, y pondrá los esfuerzos necesarios en derrumbar a la alternativa libertaria que sorprendió con el número de su triunfo en las PASO. Por eso enfatizo en la idea ya expuesta en otra editorial de @Haceinstantes, que ejercer la función de Ministro de Economía puede ser tanto un recurso positivo como negativo, de acuerdo con las circunstancias que se vayan presentando, y la consecuente interpretación de las mismas. Pero siempre tiene la palabra, por el ejercicio de la función pública. Recientemente la utilizó para asegurar que “vamos a ganar las elecciones”, ante las declaraciones de Ricardo Quintela, sobre su eventual renuncia, de resultar electo Javier Milei.

¿Cómo debiera ser el voto? Principalmente debiese ser racional desde mi punto de vista. Pensar el voto es importantísimo. Porque se estará bajo la órbita del gobierno del partido y/o frente gobernante votado durante cuatro años. La emoción forma parte de las decisiones que tomamos a diario, pero sabemos que se diferencian las positivas de las negativas, y que a su vez todas ellas se encuentran relacionadas con pensamientos de la misma especie. Quién nos va a gobernar, a qué partido pertenece, quiénes lo acompañarán en la gestión, cuáles son las bases programáticas del partido de pertenencia, qué frente político integra de hacerlo, son cuestiones que resultan bastante básicas a la hora de definir el voto, y nuestra responsabilidad es, además de la elección que hagamos sobre el voto respecto de un próximo gobierno, saber que esta se emparenta, a su vez, con la exigencia de pedirle a los candidatos que expliciten su programa de gobierno, y de cómo lo llevarían a cabo.

La emocionalidad de la bronca no inclina el voto hacia una ponderación positiva, ya que, por su esencia va “contra” el sistema vigente que se desea cambiar. Pese a que en principio se entiende el significado del mismo, con la finalidad de que tenga efecto en la clase dirigente, y esta actúe en consecuencia, no deja de ser una reacción. Pero el voto “bronca” existe en todos los países del mundo, marcando un límite al status quo que se pretende modificar. El desencanto, la decepción, además de la bronca, pueden ser polarizados hacia el polo positivo para ser productivos en su mutación en emociones y sentimientos que los hayan corrido de la escena. La acción hacia un rumbo positivo, cualquiera sea el que considere mejor el votante, es el rumbo acertado a seguir, porque hará referencia a una construcción, de la índole que sea, que, por su propia naturaleza, reemplazará a aquello contra lo que se protesta.

El poder lo tiene la ciudadanía. Siempre. Aunque no le parezca porque se considere rehén de la situación imperante. Puede optar por la continuidad o por un camino diferente. La elección es toda suya. Su mejor arma es el voto y éste como resguardo de las instituciones que velan por sus intereses y derechos.

María Belén Aramburu

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