Editorial HI
28/10/2021

Controles de precios: voces a favor y en contra, por María Belén Aramburu

Lo que opinan los economistas

 Controles de precios: voces a favor y en contra, por María Belén Aramburu
C

on los controles de precios implementados y aceitados por el gobierno nacional, que convocó, para lograr el consenso, a los primeros mandatarios provinciales de modo de lograr una fiscalización que por fuera del AMBA se le escapa a la Secretaría de Comercio Interior liderada por Roberto Feletti, las voces de los economistas se escuchan por doquier ya sea defendiendo o defenestrando esta medida.

La insistencia del gobierno de Alberto Fernández y sus funcionarios en el congelamiento de precios por 90 días, recalcando que es “transitoria” y que, entre otras cuestiones, se buscará acordar una “canasta alimentaria regulada” luego del cumplimiento de este período, tuvo su correlato en la crítica que, desde la Cámara de Comercio ejerció su titular, Natalio Grinman, contra los militantes convocados para esta tarea, en cuanto a la modalidad del control y no sobre su realización a través de “personal especializado”.

La necesidad de involucrar activamente a las provincias para lograr la mayor efectividad en lo que podría quedar asentado como un acuerdo entre distintos sectores en el panorama doméstico e internacional, teniendo en cuenta un contexto de inminentes reuniones del presidente Alberto Fernández en el exterior en la reunión cumbre del G20, en el que el tema central será el ¿acuerdo? con el Fondo Monetario Internacional, no pudo ser. Los gobernadores opositores no brindaron su consentimiento y hasta se puso en duda la existencia de un plan económico que es lo que plantea el organismo financiero y sus miembros, recientemente expresado por el flamante embajador norteamericano designado para trabajar en nuestro país.

Así como fuentes gubernamentales manejan números de recuperación del mercado interno que se reflejan en los indicadores de ventas de los supermercados y autoservicios mayoristas, con subas de 4,5% y 2,4% respectivamente, en la comparación interanual, un primer informe de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires sobre el congelamiento de precios arrojó como resultado que el mayor nivel de incumplimiento se da en la variable de stock, mientras que el 70% de los comercios encuestados, cumple con el acuerdo.

Para conocer este tema más a fondo y poder generar una opinión al respecto, consulté a dos reconocidos economistas, Agustín Echebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso y Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina, CEPA.
Mientras Agustín Echebarne afirma que “los controles de precios nunca funcionaron en nuestro país”, Hernán Letcher cree que “la medida de congelamiento es correcta porque apunta a romper una inercia inflacionaria, una remarcación sin razón por el lado de los costos, que se produjo en la primera quincena de octubre pero que se venía produciendo desde febrero de este año en adelante”.
Echebarne, siguiendo su argumento afirma que “en la Argentina lo aplicó Perón durante su primer gobierno, incluso amenazando públicamente con colgar a todos los especuladores, sin haber podido frenar el impulso de los precios”, comparándolo con “Dioclesano 2000 años atrás, cuando descubrieron que, matando a los panaderos la consecuencia era que el precio del pan subía más rápido, no más despacio“. Agregó que Perón volvió a aplicarlo “en su segundo mandato con el Plan Gelbard, que desembocó en el Rodrigazo y con el descalabro total de la economía con Isabelita en el poder en 1975, con la diferencia que, en aquella época empezó con un 3% o un 4% de pobreza, y hoy es del 40%”.
Letcher argumenta, para sostener su postura, que, “como la evolución de los costos de producción prácticamente de cualquier producto no explicaba la evolución de la inflación, había una remarcación por encima de la evolución de los costos, con lo cual había que cortar ese proceso, en un escenario donde la inflación como fenómeno multicausal se vio impactada por el precio de los commodities en particular pero, acompañado por este proceso de remarcación donde los formadores de precios tuvieron un rol central”.

Continuando con la historia política de nuestro país, Agustín Echebarne resalta que “el control de precios tampoco funcionó cuando la aplicó el radicalismo con Alfonsín y un sólido equipo económico, ya que el llamado Plan Austral terminó en hiperinflación”, agregando que “también fracasó con el kirchnerismo durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner”. A su vez recordó que “el propio Alberto Fernández le recomendaba a la presidente que enviara a los chicos de La Cámpora a controlar los gastos en lugar de los precios, con lo cual el propio presidente sabe que el control de precios no funciona”.

Abordando sus argumentos a favor de la medida de Alberto Fernández y su secreta Roberto Feletti,  Hernán Letcher concluye que es muy proclive a “los controles territoriales ya que no hay forma, con sólo 30 inspectores con los que cuenta la secretaría, de controlar, por lo que tiene que delegar autoridad en los niveles nacionales pero además debe haber un control ciudadano que algunos llaman de los militantes”. Cree que “nuestra sociedad presenta una paradoja porque, si bien es una sociedad con una cultura de movilización bastante aceitada, no moviliza ni deja de comprar cuando hay aumento de precios como sucede en otras como Israel, la que, frente al aumento del precio del queso salió a la calle. Es un proceso que debería profundizarse: la conciencia o la participación ciudadana en los controles o intervención en los precios, en cuanto al rol que como consumidor le corresponde”.

Para Echebarne, “lo único que va a lograr esta medida es tener mayor inflación reprimida que derivará muy probablemente en un nuevo estallido inflacionario y devaluatorio el año próximo “. Advierte que “mirando el balance del Banco Central, encontramos que la deuda remunerada ya equivale al 140% de la base monetaria, lo cual da un déficit cuasi fiscal que equivale a un 60% de la base monetaria para el año que viene”. Dice que, “si le sumamos el déficit fiscal y una posible huida del peso, es probable que la inflación del año próximo supere el 70% pudiendo llegar a los tres dígitos”.
Uno de los principales temas que preocupan al ciudadano argentino, por ende, al votante de las elecciones generales de este año para renovar parte del Congreso que tomará decisiones en relación con los debates parlamentarios vinculados con los proyectos de ley a presentarse, es la inflación. Y la inflación no sólo es su número, sino también y principalmente, la expectativa inflacionaria que pesa sobre el precio de bienes y servicios.

Por María Belén Aramburu

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