Editorial HI
15/09/2021

Recalculando para las elecciones de noviembre, por María Belén Aramburu

La ciudadanía le dio un rotundo no al gobierno.

Recalculando para las elecciones de noviembre, por María Belén Aramburu
T

odos, y con ello me refiero a todos, no sólo los partidos, frentes y dirigentes políticos sino también a la ciudadanía que, expectante aguarda resultados definitivos sobre las elecciones de medio término que dieron un contundente triunfo a la oposición.
Aún en proceso de evaluación de los errores cometidos, principalmente por el Frente de Todos, reproches mutuos y pase de facturas, el proceso de entendimiento se encuentra en revisión permanente.

Las elecciones generales que se vienen en noviembre y que conllevan la renovación parcial de ambas Cámaras del Congreso, marca una posición en número que perjudicó ampliamente al kirchnerismo para hacer prosperar sus proyectos de ley en la Cámara de Diputados a través del tándem Sergio Massa-Máximo Kirchner al igual que la cómoda situación que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en su calidad de titular del Senado detentaba hasta el presente.

Si bien lo que se pone en juego es la integración del Poder Legislativo que con números favorables al oficialismo como en cualquier país democrático del mundo fortalece o debilita aquellos planes del gobierno que deben pasar necesariamente por el Congreso, el propio gobierno, en una escalada mayor para sumar votos que se le estaban escurriendo entre las manos por varios motivos que en breve señalaré, propuso esta votación a modo de plebiscito, en un juego arriesgado que terminó en vértigo con el resultado final obtenido. Si era un plebiscito, la ciudadanía le dio un rotundo no al gobierno que tiene dos años más de ejercicio de su mandato.

Las encuestas, por cuestiones impuestas por la pandemia que restringieron el trabajo de cercanía, de campo, y los costos que los volvieron para algunos bastante prescindibles a la hora de contratar empresas dedicadas a proyecciones numéricas, se inclinaron principalmente a realizar análisis y brindar panoramas probables. Si nos ubicamos en la provincia de Buenos Aires, advertimos que el descenso de adhesión por parte de los votantes al Frente de Todos, había pasado del 15% aproximadamente a su favor, para bajar al 5%, también a favor pero dejando un escaso margen de beneficio, luego de conocida la foto de Olivos durante el festejo de cumpleaños de Fabiola Yáñez el 14 de julio del año pasado. Terminó con casi el 5% por debajo de Juntos por el Cambio.

No fueron las fotos ni los videos sino los hechos, como expresé en una editorial de @Haceinstantes, que causaron la indignación y hasta la bronca por el festejo de un cumpleaños durante la cuarentena más estricta que se ordenaba cumplir a través de un decreto emanado del propio presidente Alberto Fernández cuando además de los impedimentos que durante un largo período implicaron consecuencias de todo tipo, psicológicas, sociales, económicas, la gente no pudo acompañar a sus seres queridos enfermos, ni siquiera agarrarlos de la mano cuando hubiesen querido despedirlos para su partida de esta vida en paz. Miles de historias son contadas. Tampoco caen en el olvido los señalamientos y sanciones de quienes no cumplieron con la norma establecida y defendida desde el gobierno.

Otros motivos fueron la economía, desde ya, fuertemente golpeada con una crisis que se agravó producto de la pandemia, poniendo bajo la lupa qué se hizo y se dejó de hacer y de lo que se hizo qué estuvo bien y qué mal. La salud dejó al descubierto la cuestionada gestión que hizo el gobierno. El golpe más fuerte fue el Vacunatorio VIP. Pero la elección de determinados laboratorios para la consecución de vacunas altamente demandadas en época de pandemia, la escasez de las mismas hasta que se estabilizó el proceso, agudizaron el quiebre de la gente con el gobierno.

Desencantados propios y ajenos llevaron a un voto bronca difícil de superar. Quedan dos meses por delante durante los cuales estaremos viendo y escuchando anuncios de medidas para paliar la situación de los más vulnerables, quienes, entre decepción y enojo, decidieron, muchos, dispersar sus votos direccionándolos a distintas propuestas políticas.

Desde la oposición, pese al contundente triunfo, también se revisa, sobre todo, la relación entre las fuerzas que componen el Frente Juntos por el Cambio. La estructura política desde la cual se diseñó el engranaje del frente, el PRO, demostró ser sólido ante los embates y posicionarse fuertemente no sólo en el frente sino también entre la ciudadanía que alguna vez lo votó, nunca lo había votado no siendo éstos tantos en número y, otros que, luego de su migración finalizado el anterior gobierno y manifestándose a través de las urnas en 2015, volvieron a sus huestes. El radicalismo demostró ser una fuerza pujante dentro del frente, revivida luego de la derrota electoral de Juntos por el Cambio cuando se ponía en juego la reelección del ex presidente Mauricio Macri. El partido, que sabe marcar su territorialidad en los distritos que lidera, decidió marcarla también yendo a internas para ganar espacio dentro del frente. La Coalición Cívica supo posicionarse adecuadamente en la integración de las listas de acuerdo con su caudal histórico de votos siendo un crítico a la vez que componedor jugador en la estructura opositora.

Estas elecciones que dejaron al descubierto la grieta una vez más, también supo atraer votantes fuera de ella que se inclinaron por fuerzas que fielmente expresaron marcadas ideas e ideologías de izquierda y de derecha. El rol de Javier Milei en la ciudad de Buenos Aires, habiendo obtenido el 13% sin estructura ni recursos, abrió otra posibilidad para el votante. Ambas tendencias tendrán peso propio en las próximas elecciones del 14 de noviembre.

Las derrotas hablan mucho de quienes las transitan porque la carga, por lo general, es puesta en un otro y a ese otro se lo trata y considera como un ajeno. Los pases de factura debilitan aún más. La revisión de lo que se dijo e hizo es fundamental así como también y principalmente lo es la unidad.

En la oposición también se requiere de unidad una vez que el enfrentamiento entre precandidatos de distintos partidos dentro del frente jugaron su partida para posicionarse electoralmente y dentro de la estructura que deviene de su integración, anterior a las elecciones presidenciales de 2015. Y del triunfo además de ubicaciones partidarias y de candidatos legislativos, salen las ambiciones aunque no expresadas públicamente de quienes se asoman con más fuerza para las presidenciales de 2023, en las que el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, aparece como la cara más visible.

Todos están recalculando para las elecciones generales de noviembre. Las PASO fueron la largada de la carrera. Mientras la transitan se verá la adopción de medidas gubernamentales  que sean cautivantes para el electorado desencantado que no votó al oficialismo mientras los opositores en gestión también harán lo propio mostrando cohesión mientras que, los grupos minoritarios, intentarán crecer en número de votantes.
 
 Por María Belén Aramburu

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