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05/10/2026

El costo oculto de un siniestro vial: las consecuencias que siguen después del choque

Más de 100.000 personas resultan heridas por hechos de tránsito cada año en Argentina y alrededor del 14% sufre lesiones graves. Detrás de cada sobreviviente hay tratamientos, rehabilitación, pérdida de ingresos y un fuerte impacto sobre las familias y el sistema de salud.

El costo oculto de un siniestro vial: las consecuencias que siguen después del choque

Cuando se habla de seguridad vial, la atención suele concentrarse en las víctimas fatales. Sin embargo, sobrevivir a un siniestro también puede marcar el inicio de un largo proceso de recuperación, con internaciones, cirugías, medicamentos y meses o años de rehabilitación. En algunos casos, las lesiones derivan en discapacidades permanentes o impiden que la persona pueda volver a trabajar.

Las cifras permiten dimensionar parte de ese impacto. En Argentina se registran más de 100.000 heridos por tránsito cada año y alrededor del 14% presenta lesiones graves. Pero el fenómeno no termina en el hospital: las secuelas pueden extenderse durante décadas y generar consecuencias económicas, sociales y emocionales que no siempre quedan reflejadas en las estadísticas habituales de siniestralidad.

Después de un choque comienza una cadena de atención que puede incluir ambulancias, urgencias, internaciones, intervenciones quirúrgicas, prótesis, medicamentos y rehabilitación. A ese costo sanitario se suma la pérdida de ingresos cuando la víctima debe dejar de trabajar de manera temporal o definitiva, una situación que también puede obligar a familiares a reducir o abandonar sus propios empleos para asumir tareas de cuidado.

El impacto también alcanza al sistema asegurador. La Superintendencia de Seguros de la Nación registra cada año cientos de miles de casos de responsabilidad civil, con reclamos por lesiones que generan indemnizaciones, tratamientos prolongados, reservas y procesos judiciales. De esta manera, las consecuencias económicas de un siniestro pueden extenderse mucho más allá de la reparación de un vehículo.

Esta mirada plantea una forma más amplia de entender la prevención vial: evitar un choque no significa solamente impedir una muerte, sino también evitar internaciones prolongadas, discapacidades, rehabilitaciones extensas y el deterioro económico de una familia. Por eso, medir la seguridad vial únicamente por la cantidad de fallecidos ofrece una fotografía incompleta de un problema que también afecta al sistema de salud, las aseguradoras, las empresas y la sociedad.

El verdadero costo de un siniestro puede comenzar cuando las sirenas de la ambulancia se apagan y la circulación vuelve a la normalidad. Para muchas personas, ese momento representa apenas el inicio de un camino que puede transformar sus vidas para siempre. Incorporar esa dimensión al debate sobre las calles y las rutas resulta clave para entender por qué la prevención tiene un impacto que va mucho más allá de evitar una tragedia fatal.


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