Terremoto de magnitud 7,7 en Indonesia: confirman al menos 38 muertos y graves destrozos
El voraz sismo destruyó viviendas y provocó aludes en la isla de Flores, donde las brigadas avanzan a contrarreloj para rescatar a sobrevivientes bajo la tierra.
Un violento terremoto de magnitud 7,7 sacudió este sábado a las 6 de la mañana (19 del viernes en Argentina) la costa de Indonesia, con epicentro a 62 kilómetros al noroeste de Ende, y dejó un saldo trágico de al menos 38 personas fallecidas junto a decenas de heridos en la isla de Flores.
Los equipos de emergencia trabajan en las zonas más golpeadas para ubicar a dos pobladores atrapados tras los colapsos estructurales y deslizamientos masivos. Según reportó la agencia Associated Press, las fuerzas de rescate hallaron 38 cadáveres distribuidos entre Sikka, Manggarai Occidental y Manggarai Oriental, de los cuales ocho víctimas cayeron sepultadas en Reok. Asimismo, seis personas ingresaron con heridas de extrema gravedad a los centros asistenciales de la zona.
La furia del temblor generó la interrupción total de la carretera Trans-Flores, una vía clave de 700 kilómetros que cruza la geografía montañosa del lugar. Voceros del operativo indicaron que "los bloqueos de tierra complican el despliegue del personal médico y los insumos hacia los pueblos aislados". Por consiguiente, los socorristas abren paso a la par que evalúan rutas alternativas para trasladar equipamiento pesado.
El colapso de las edificaciones derivó en la evacuación preventiva de varios complejos sanitarios para proteger a la población. Un testigo de la evacuación en el hospital regional declaró que "los enfermeros sacaron a los enfermos a las calles junto a los tubos de oxígeno para salvarles la vida". En consecuencia, el personal montó tiendas de campaña y salas improvisadas a cielo abierto mientras los ingenieros revisan las grietas en las paredes de los inmuebles.
El pánico colectivo provocó además desplazamientos masivos hacia los sectores más elevados del territorio. Un referente de la regencia de Nagekeo aseguró que "alrededor de 2000 vecinos abandonaron todo para instalarse en carpas provisorias por miedo a las réplicas". En este sentido, el temor se extendió a destinos turísticos como Labuan Bajo —puerta de acceso al Parque Nacional de Komodo— y la localidad de Bima, en la provincia vecina de Nusa Tenggara Occidental, donde también hubo destrozos materiales.
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