A un año de su muerte, inauguraron un mural en homenaje al papa Francisco en el subte porteño
La obra fue instalada en la estación San José de Flores, un lugar clave en la historia de Jorge Bergoglio, y busca mantener viva su memoria en la vida cotidiana de la ciudad.
Al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco, la Ciudad de Buenos Aires sumó un nuevo tributo en su honor. La estación San José de Flores de la línea A fue el escenario elegido para presentar una obra que recuerda al pontífice en un espacio profundamente ligado a su historia personal.
El homenaje consiste en un mural titulado “Homenaje”, realizado por la artista Nora Iniesta, reconocida por su trabajo en torno a la identidad y la memoria. La pieza, elaborada con mosaico veneciano, fue ubicada en el hall de entrada, junto al acceso a la Basílica de San José de Flores, un sitio clave en la vida de Jorge Bergoglio.
Ese lugar tiene un valor simbólico especial: fue allí donde el joven Bergoglio sintió su vocación religiosa durante una confesión, marcando el rumbo que lo llevaría años después a convertirse en Papa. La elección del espacio busca reforzar ese vínculo entre su historia personal y la ciudad que lo vio crecer.
Durante la inauguración, el presidente de Subterráneos de Buenos Aires, Javier Ibañez, destacó el sentido del homenaje: “Francisco fue el Papa que viajaba en subte, que era cercano a la gente, un símbolo de humildad y austeridad. Por eso decidimos homenajearlo en esta estación, en el barrio de su infancia, para anclar su figura en la ciudad a la que le dedicó su vocación y compromiso”.
Por su parte, Nora Iniesta explicó la motivación detrás de la obra: “Decidí hacer esta obra porque me parece importante que exista en la Ciudad de Buenos Aires una imagen artística, que rinda homenaje a nuestro querido Papa argentino. La memoria no debe faltar nunca. Y dónde mejor que en esta estación, para que el usuario cotidiano del Subte lo recuerde y lo tenga presente siempre”.
La ceremonia contó además con la bendición del párroco Martín Bourdieu, quien acompañó la inauguración de una pieza que se suma a otros homenajes ya presentes en la estación. De este modo, el recuerdo de Francisco continúa integrado al paisaje urbano, conectando su legado espiritual con la rutina diaria de miles de pasajeros.


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