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31/03/2026

Condena perpetua por femicidio en Merlo: mató a su pareja de 25 puñaladas

El tribunal consideró probado el crimen y lo calificó como homicidio agravado por el vínculo y por violencia de género. Un testimonio clave permitió reconstruir el brutal ataque.

Condena perpetua por femicidio en Merlo: mató a su pareja de 25 puñaladas

La Justicia dictó prisión perpetua para Matías Alejandro Guiñazú, acusado de asesinar a su pareja, María Soledad Ibañez, en un hecho ocurrido el 31 de marzo de 2024 en una vivienda de Merlo. El fallo fue emitido por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de Morón, que lo encontró culpable de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

Durante el juicio, uno de los testimonios más impactantes fue el de un vecino que presenció parte de la escena. “Ella gritaba de dolor y él tenía una cuchilla en la mano. No puedo recordar si él estaba manchado con sangre, pero ella sí estaba pálida. Al verlos, Matías la agarró del cuello y me preguntó: ‘¿querés pasar así ves cómo la mato?’ Luego la tiró al suelo”, relató.

Según se reconstruyó en el debate, el ataque comenzó en la cocina y continuó en el dormitorio, donde la víctima intentó pedir ayuda. Peritos indicaron que había manchas de sangre en distintos sectores de la casa, lo que evidenció la violencia del episodio. Incluso, otro testigo afirmó que el agresor amenazaba con atacar a cualquiera que intentara intervenir.

Al momento de la llegada de la policía, el acusado aún tenía el arma en su poder y, según registros del procedimiento, desafió a los agentes con la frase: “¿Tirame, qué esperás? Matame de una vez”, antes de intentar quitarse la vida. Si bien resultó gravemente herido, logró recuperarse y enfrentar el proceso judicial.

La defensa intentó sostener que el imputado actuó bajo emoción violenta, pero los informes periciales descartaron esa hipótesis. Los especialistas lo describieron como una persona “celosa y controladora” y señalaron que el crimen fue premeditado y ejecutado con alevosía.

Además, el entorno de la víctima aportó datos sobre una relación marcada por el aislamiento y la violencia. “Él estaba siempre con ella, tenía todas las contraseñas de sus redes sociales, la dejamos de ver, estaba aislada, dejada. La notaba asustada, temblorosa y únicamente hablaba con ella cuando estaba en su trabajo. Admitía que las cosas con él no estaban bien, que estaba cansada y que en varias oportunidades le había dicho que se vaya de la casa y él no quería irse”, contó una allegada.

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