Mientras avanza la reforma laboral, Milei envió un mensaje a los industriales
El escenario se tensó con la decisión de Fate de cerrar su planta en plena discusión legislativa.
La reforma laboral impulsada por Javier Milei quedó a un paso de convertirse en ley tras un trámite parlamentario inusualmente veloz. El proyecto, columna vertebral de la agenda libertaria, obtuvo primero media sanción en el Senado, luego fue aprobado en Diputados con cambios durante la madrugada del viernes y, pocas horas después, consiguió dictamen de mayoría en la Cámara Alta. Con el respaldo político asegurado, el oficialismo se encamina a la sanción definitiva prevista para la próxima semana.
Acorde a lo publicado por TN, la Casa Rosada destacan la capacidad de negociación que permitió ordenar una mayoría que parecía esquiva. Funcionarios atribuyen el avance a las gestiones de Diego Santilli y a la articulación política encabezada por Karina Milei, Manuel Adorni y Martín Menem. Según fuentes oficiales de TN, 24 votos aportados por gobernadores resultaron determinantes para garantizar el progreso del proyecto. El Gobierno también leyó como señales favorables la baja del dólar oficial, la recomposición de reservas del Banco Central y el dato de inflación mayorista de enero, que se ubicó en 1,7%.
Sin embargo, el escenario se tensó con la decisión de Fate de cerrar su planta en plena discusión legislativa. La determinación empresarial, atribuida a Javier Madanes Quintanilla, generó malestar en el Ejecutivo. Milei reaccionó con dureza y lo acusó de ser “prebendario” y de “cazar en el zoológico”, marcando una fuerte diferencia pública. La coincidencia temporal entre el cierre y el debate parlamentario fue interpretada en Balcarce 50 como un movimiento con impacto político directo.
Ante la escalada del conflicto, el Gobierno dispuso una conciliación obligatoria entre la compañía y el gremio SUTNA para que la planta retome la actividad y los empleados mantengan sus ingresos. La medida fue implementada por el secretario de Trabajo, Julio Cordero. La intervención abrió interrogantes, ya que algunos sectores señalaron la aparente contradicción entre la filosofía libertaria y una decisión que, en los hechos, implicó un rol activo del Estado en la disputa laboral.
Más allá del episodio puntual, el mensaje del Presidente fue claro hacia el sector industrial: ser liberal no implica ser “pro empresa”, sino defender el libre mercado. Desde el oficialismo remarcan que no habrá protecciones especiales ni cierres económicos para compañías que no se adapten al nuevo esquema de competencia. La conclusión que transmiten en el Gobierno es que las empresas deberán reconvertirse para sostener su competitividad en un contexto de reforma laboral y transformación estructural de la economía argentina.

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