Trump confirmó conversaciones con el régimen de Irán para rebajar las tensiones
El Comando Central advirtió que no tolerará maniobras “inseguras” de la Guardia Revolucionaria iraní, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz.
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán sumaron un nuevo capítulo diplomático luego de que Donald Trump confirmara contactos directos con el régimen de Teherán para intentar descomprimir el clima de confrontación en el golfo Pérsico. En medio del despliegue militar norteamericano y de advertencias cruzadas, el presidente estadounidense aseguró que existen conversaciones en curso y dejó abierta la puerta a un posible entendimiento.
“Irán está hablando con nosotros y veremos si podemos hacer algo, de otra forma veremos qué pasa... Tenemos una gran flota desplegada allá”, expresó a Fox News, y remarcó: “Están negociando”. Desde la República Islámica, las señales fueron mixtas: por un lado, discursos firmes en defensa de su capacidad militar y, por otro, llamados al diálogo.
El jefe de Estado iraní, Masud Pezeshkian, buscó bajar el tono al afirmar que “la República Islámica de Irán nunca ha buscado ni busca de modo alguno la guerra, y está firmemente convencida de que una guerra no beneficiaría ni a Irán, ni a Estados Unidos, ni a la región”. Sus palabras reflejan la intención de evitar un conflicto abierto que podría impactar a todo Medio Oriente.
Otros funcionarios iraníes también reconocieron contactos diplomáticos con Washington. El jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, habló de un “marco de negociación”, mientras que el canciller Abás Araqchi aclaró que cualquier acuerdo debe respetar las capacidades defensivas del país. “preservaremos y ampliaremos nuestras capacidades defensivas en la medida que sea necesario para defender el país”, señaló, al tiempo que Teherán rechaza incluir su programa de misiles balísticos en la mesa de diálogo. Estados Unidos, en cambio, exige limitar ese desarrollo y mantiene las sanciones como herramienta de presión.
En paralelo, la dimensión militar continúa escalando. Según reportes internacionales, la armada estadounidense reforzó su presencia con el portaaviones Abraham Lincoln en el mar Arábigo, escoltado por buques con misiles Tomahawk y aviones de combate F-35 y F/A-18. El Comando Central advirtió que no tolerará maniobras “inseguras” de la Guardia Revolucionaria iraní, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz, donde también se realizaron ejercicios navales con fuego real por parte de Irán. Este corredor es clave para el transporte mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier incidente podría alterar el comercio energético global.
Mientras tanto, actores regionales como Qatar, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita impulsan gestiones diplomáticas para evitar una escalada bélica. Con el calendario de negociaciones abierto y el despliegue militar en aumento, la relación entre Washington y Teherán se mueve entre la presión y el diálogo. El resultado de estas tratativas podría redefinir el equilibrio geopolítico en Medio Oriente y marcar el futuro de la seguridad internacional.
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