Trump volvió a presionar por el control de Groenlandia: “No quiero usar la fuerza”
El mandatario advirtió que impondrá aranceles a Dinamarca y a otros siete países europeos si no avanzan en negociaciones para transferir el control del territorio ártico.
La llegada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al Foro Económico Mundial de Davos se dio en un clima de fuerte tensión con los principales aliados europeos. En su exposición, el mandatario volvió a poner en el centro de la agenda internacional la situación de Groenlandia, al advertir que impondrá aranceles a Dinamarca y a otros siete países europeos si no avanzan en negociaciones para transferir el control del territorio ártico. Según anticipó, los gravámenes comenzarían en un 10% el próximo mes y escalarían hasta el 25% en junio.
Antes del discurso de Trump, varios líderes europeos marcaron una postura firme frente a sus advertencias. El primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró: “Gran Bretaña no cederá en nuestros principios y valores sobre el futuro de Groenlandia bajo amenazas de aranceles”. En la misma línea, el presidente francés Emmanuel Macron instó a rechazar “la ley del más fuerte”, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que si Estados Unidos avanza con sanciones comerciales, la respuesta del bloque “será inquebrantable, unida y proporcional”.
Durante su discurso en Davos, Trump descartó explícitamente el uso de la fuerza militar para tomar Groenlandia, aunque insistió en la necesidad de negociaciones inmediatas con Dinamarca. “No quiero usar la fuerza para adquirir Groenlandia”, afirmó, aunque agregó que si decidiera hacerlo, Estados Unidos sería “imparable”. Para el mandatario, el control del territorio es un “interés de seguridad nacional fundamental”, por su ubicación estratégica entre Estados Unidos, Rusia y China. “Sólo EEUU puede defender ese pedazo de hielo”, sostuvo, y remarcó que su valor va más allá de los recursos naturales, como las tierras raras.
El presidente estadounidense también cuestionó el rol de Dinamarca y de la OTAN en materia de defensa. Puso en duda que la alianza atlántica respalde a Estados Unidos en caso de necesidad y recordó que el Artículo 5 solo se invocó una vez, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Además, lanzó una advertencia directa a Europa: “Pueden decir que sí, y estaremos muy agradecidos, o pueden decir que no, y lo recordaremos”. En ese contexto, defendió el fortalecimiento del ejército estadounidense como garantía de una OTAN sólida.
Más allá del eje geopolítico, Trump aprovechó su exposición para enviar otros mensajes contundentes. Aseguró que la inflación “ha sido derrotada” en Estados Unidos, calificó las políticas de energía verde en Europa como “el mayor fraude de la historia” y prometió que Venezuela “ganará más dinero en seis meses que en 20 años” tras la caída de Nicolás Maduro. Su llegada a Davos, a la que asistieron más de 60 jefes de Estado, se retrasó por un problema eléctrico en el Air Force One, pero su discurso volvió a sacudir el foro y profundizó el debate sobre el equilibrio de poder entre Estados Unidos y Europa.
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