Crisis en Irán: protestas y represión marcan dos semanas de conflicto
Masivas manifestaciones en más de 100 ciudades de Irán enfrentan una dura respuesta del régimen, con cientos de muertos, bloqueo de internet y respaldo internacional al pueblo iraní.
Las protestas que estallaron en Irán hace dos semanas por el agravamiento de la crisis económica se convirtieron en uno de los movimientos de mayor alcance contra el régimen teocrático desde 1979. Lo que comenzó como una reacción al aumento del costo de vida, la inflación y la depreciación del rial se transformó rápidamente en un clamor contra el gobierno del líder supremo, Ali Khamenei, y las estructuras de poder de la República Islámica.
Organizaciones de derechos humanos informan que el número de víctimas fatales ha crecido considerablemente conforme se intensifican los choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Según datos recopilados hasta este domingo, al menos 192 personas han muerto durante las protestas, cifra que podría ser mayor debido al apagón generalizado de internet que dificulta la verificación y el flujo de información desde el interior del país.
En un intento por sofocar el movimiento, las autoridades decretaron la corte de acceso a internet y líneas telefónicas en todo el territorio, una medida que lleva más de 60 horas en vigor y que ha paralizado la comunicación interna y externa de los manifestantes. A pesar de ello, las protestas se han mantenido e incluso se extendieron a más de 100 ciudades, según reportes de medios internacionales.
La respuesta del régimen ha sido cada vez más dura. El fiscal general iraní anunció que quienes participen o colaboren con las protestas serán considerados “enemigos de Dios”, un cargo que en el sistema judicial persa puede acarrear la pena de muerte. Esta amenaza, difundida por canales oficiales, forma parte de una estrategia de intimidación que ha aumentado la tensión en las calles.
Mientras tanto, la escena internacional también se ha visto sacudida por los acontecimientos en Irán. El Gobierno de Estados Unidos manifestó su apoyo al pueblo iraní, expresando que “Estados Unidos apoya al valiente pueblo de Irán” en su lucha por mayores libertades. Asimismo, líderes como el primer ministro de Israel han mostrado solidaridad con los manifestantes y han criticado con fuerza la represión del régimen.
En este contexto, las protestas reflejan un descontento profundo y generalizado que va más allá de las demandas económicas, desafiando directamente a las estructuras políticas que han gobernado Irán durante décadas. El desenlace de estas manifestaciones y la respuesta del régimen seguirán marcando el pulso político y social del país en los próximos días.


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