Nicaragua reprime festejos por la captura de Nicolás Maduro
El régimen de Daniel Ortega intensificó la persecución contra ciudadanos que celebraron la detención del dictador venezolano en Estados Unidos. Detenciones, patrullajes y silenciamiento forzado marcaron la jornada.
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo desató una nueva ola represiva en Nicaragua tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro en Estados Unidos. Según denuncias de organizaciones y periodistas locales, el Gobierno nicaragüense ha comenzado a apresar a ciudadanos que expresaron en redes sociales su satisfacción por la detención del líder chavista.
De acuerdo con reportes difundidos desde la provincia de Chontales, al menos 15 personas fueron arrestadas o retenidas por la Policía Nacional después de haber publicado mensajes celebrando el operativo estadounidense. Activistas opositores calificaron los procedimientos como “arbitrarios” y guiados por una lógica de castigo político.
Entre los detenidos figura el periodista Oswaldo Rocha, fuertemente crítico del régimen sandinista, quien habría sido interceptado tras compartir comentarios sobre la caída de Maduro. “La gente está siendo secuestrada por reírse o alegrarse”, denunció una fuente consultada por la prensa independiente.
En paralelo, el régimen ordenó a empleados públicos manifestar en redes apoyo irrestricto a Maduro y al movimiento chavista, bajo amenazas de sanciones laborales o despidos. Para las autoridades, guardar silencio podría interpretarse como un posicionamiento “hostil o antipatriótico”.
La represión se complementó con un despliegue policial y militar reforzado, con patrullajes en barrios, vigilancia digital y monitoreo de publicaciones en internet. La dictadura busca frenar cualquier indicio de entusiasmo popular que pueda derivar en protestas o expresiones de descontento contra Ortega.
En un comunicado difundido con retraso, el Gobierno nicaragüense expresó respaldo al dictador venezolano detenido y exigió su liberación inmediata. Sin embargo, lejos de limitarse a una declaración diplomática, optó por controlar el discurso público “por la fuerza”, confirmando una vez más su deriva autoritaria en momentos de tensión regional.



30ºc