Aseguran que bajó la cantidad de pasajeros del transporte público en 2025
El uso de colectivos, trenes y subtes muestra una caída sostenida en los últimos años. El fenómeno se profundizó en 2024 y 2025, con fuertes retrocesos en el AMBA, impactado por tarifas más altas, cambios laborales y la crisis económica.
El transporte público en la Argentina atraviesa un proceso de pérdida constante de pasajeros que se arrastra desde hace más de una década y que se acentuó en los últimos dos años. Los datos oficiales muestran que colectivos, trenes y subtes registran niveles de uso entre los más bajos de los últimos 15 años, si se excluyen los períodos de pandemia.
Según Infobae, en el caso de los colectivos el retroceso es particularmente marcado en el Área Metropolitana de Buenos Aires. La cantidad de viajes se redujo de manera significativa en comparación con 2023 y, si se amplía la mirada, la caída acumulada supera el 25% en la última década, con descensos aún mayores en la Ciudad de Buenos Aires.
El subte porteño también refleja una tendencia negativa. Entre enero y octubre de 2025, la cantidad de pasajeros fue sensiblemente menor a la registrada dos años antes. A largo plazo, el sistema subterráneo transporta alrededor de un tercio menos de usuarios que en 2010, afectado por el aumento del boleto y por interrupciones del servicio vinculadas a obras y mantenimiento.
Los trenes metropolitanos muestran una baja más moderada en comparación con otros medios, pero no escapan a la tendencia general. Aunque siguen siendo el transporte que menos pasajeros perdió en los últimos años, el volumen de viajes está muy por debajo de los niveles de hace una década, con una caída cercana al 30% respecto de 2010.
Entre las principales razones que explican el fenómeno aparecen los fuertes aumentos tarifarios, la reducción de subsidios y la pérdida de poder adquisitivo de los usuarios. A esto se suma el cambio en los hábitos de movilidad, con mayor presencia del teletrabajo y menos viajes diarios hacia centros laborales.
El escenario plantea un desafío estructural para el sistema de transporte, que enfrenta menor demanda y mayores costos operativos. Especialistas advierten que, sin políticas que incentiven el uso del transporte público y mejoren la accesibilidad, la tendencia podría consolidarse en los próximos años.





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