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05/06/2024

¿Cómo piensa Milei domar al Congreso y cuáles son sus estrategias?

La manera utilizada para intentar domar al Congreso hasta el momento fue ir por la ofensiva y la Ley Bases aún no pudo convertirse en tal, ¿qué hará ahora el presidente?

¿Cómo piensa Milei domar al Congreso y cuáles son sus estrategias?

Sin haber obtenido aún la sanción definitiva de la Ley Bases de modo tal de poder promulgarla, el presidente Javier Milei pretende domar un Congreso que le es hostil y resiste a darle la derecha a través de la legislación que le es necesaria, aunque no excluyente como él mismo lo ha asegurado, para concretar el plan de gobierno mediante la implementación de la política económica propuesta en la campaña electoral, la cual le brindó el sustento electoral que le permitió llegar al poder. A su vez, esta instancia le permitiría brindarle el respaldo de legitimidad requerido tanto en el ámbito doméstico como en el global, incluyendo a nuestro principal acreedor y proveedor de dinero, el Fondo Monetario Internacional, organismo que lo ha explicitado en reiteradas oportunidades.

La manera utilizada para intentar domar al Congreso hasta el momento fue la de ir por la ofensiva. Conocidas y divulgadas han sido las palabras que empleó para calificar a los legisladores cuando no le votaron el proyecto de Ley Bases, debió retirarlo, e introducirlo nuevamente, logrando su media sanción, pero no la total y definitiva. Tuvo que negociar, utilizando los recursos humanos y las herramientas de economía que le permitiesen explicar su programa gubernamental, hasta desguazar y dejar a su más mínima expresión, la Ley Bases que aún no pudo convertirse en tal. Qué hará ahora Javier Milei para domar a este mismo Congreso que, si bien ha transitado por diferentes mutaciones, le es adverso en los números y continúa desafiando al presidente, ¿Cuáles serán sus estrategias?

El presidente Milei utilizará dos vías. Una, la ofensiva, de combate. La otra será la estrategia de agrandar sus números en el Poder Legislativo. En el medio, la negociación. ¿Cómo llevará a cabo cada una de estas alternativas? La primera la estuvo implementando y continúa haciéndolo. ¿Quién la ejecuta? Pues él mismo en primera lugar y sin ningún tipo de prurito. Ni siquiera repara en utilizar fusibles, aunque los tiene, y ellos se ocupan de emplear esta táctica por su cuenta y en "modo gobierno”, como parte de un todo, y de manera más moderada. Son principalmente su vocero presidencial, Manuel Adorni, y su ex Ministro del Interior, Guillermo Francos, quien como tal era uno de los negociadores del gobierno con los primeros mandatarios provinciales, y como actual y flamante Jefe de Gabinete, puede poner y pone el cuerpo a los embates que puedan convertirse en obstáculos del camino trazado por Milei. Pero convengamos que no es lo mismo que lo diga un presidente en primera persona y a viva vos, que lo diga uno de sus allegados y fieles ministros. Y Milei dice lo que tiene pensado decir.

Habiendo utilizado anteriormente esta modalidad de ataque y ofensiva, y observando sus resultados, que sólo se permiten ver en el tiempo, ¿qué logra Javier Milei cuando acusa a los políticos de “casta” y los insulta en la cara frente a cualquier micrófono que se lo ponga delante? ¿Tiene un número más grande de dirigentes y legisladores a su favor? No necesariamente y menos aún si vemos qué es lo que sucede en el Senado que no le da la media sanción que necesita, luego del logro obtenido en la Cámara de Diputados, después de haberle aplicado varias de las modificaciones propuestas por legisladores aliados, previo entendimiento con gobernadores, y habiendo negociado punto por punto, legislador por legislador, en la mayoría de los casos. Entonces, ¿cuál sería el beneficio que considera que tuvo y tendrá?

Su beneficio ha sido el de alinear posiciones, en la política y entre los políticos, y en el electorado, a quien necesita el año próximo para las elecciones legislativas de medio término. Los ha logrado alinear dentro del mismo Poder Legislativo que es el escenario más explicito en el que se pone a prueba su dimensión y alcance de poder, teniendo en cuenta su proyecto de Ley Bases, y su correspondiente  aprobación que siempre parece írsele de las manos, pero que dejó al descubierto la división de objetivos y perspectivas diferentes y contrapuestas de modelo de país, y que lo sumergieron nuevamente en una grieta con sesgo de cambio o permanencia del status quo. División o grieta que opera de la misma manera en la ciudadanía que aún hoy en su mayoría lo apoya, siendo que el ajuste es muy fuerte y difícil de sobrellevar, con la esperanza de alcanzar un futuro cercano mejor, y lejano del modelo anteriormente planteado y ejecutado por los gobiernos precedentes.

“Cada vez que los degenerados fiscales de la política quieran romper el equilibrio fiscal, se los digo yo, lo dije antes, lo digo ahora y lo voy a repetir hasta el cansancio, les voy a vetar todo…”, aseguró hace unas horas Javier Milei, comparándose con el primer mandatario salvadoreño recientemente reelecto, Nayib Bukele, de quien destacó que, “cuando asumió no tenía ningún diputado, ningún legislador, nada” y gobernó “a puro veto”, aclarando que “todo lo que hacían los degenerados fiscales se los vetaba’, agregando que es lo que va a hacer él, “les voy a vetar todo”. Estas declaraciones se dieron luego del aumento de sueldos de parte de los diputados, de quienes dijo que “son muy rápidos para subirse 80% los sueldos bien a espaldas de la gente, mientras que les cuento que en el Ejecutivo los sueldos son los mismos”, del rechazo de los legisladores al proyecto que buscaba eliminar las jubilaciones de privilegio de los futuros presidentes, y del cuestionamiento a una nueva fórmula de de movilidad jubilatoria propuesta por la oposición, sobre la que aseguró que también va a vetar. Mediante estas expresiones pretende poner a parte de la dirigencia política en el lugar de “casta”, visiblemente repudiada por la sociedad, logrando la consistencia de la adhesión popular que todavía tiene a su favor, con la intención de sumar otra porción del electorado. La finalidad es clara. El 2025 marcará un punto que puede ser de inflexión, ya sea que el electorado juegue de un lado o del otro de la cancha planteada y diseñada por el propio presidente Milei.

¿Cómo domaría entonces al Congreso? Otra de la estrategias consisten en agrandar su número a favor, cuestión que puede lograr el próximo año por medio de las elecciones legislativas. ¿Con qué cuenta hasta el momento? Con sus partidarios y afiliados de La Libertad Avanza, con los aliados, principalmente los del PRO, y a los potenciales que intenta incorporar a sus filas. Sin querer ser absorbida y fagocitada por LLA, gran parte del PRO se muestra afín al gobierno de Milei, así como lo hace parte de la Unión Cívica Radical, aunque cueste lidiar con su titular Martín Loustau, con quien siempre debe negociar, y también ceder. Pero así  como emplea su estrategia de dividir entre los que quieren el cambio y los que no en la esfera de la política y sus dirigentes, también lo hace con la ciudadanía con el fin de que ésta asuma una determinada posición de modo explícito, sobre todo, a través de las elecciones.

Su fuerte consistiría entonces, en tener un nuevo Congreso, un Poder Legislativo con una sólida base que respalde sus pretensiones gubernamentales y le evite someterse, incluso a él mismo, a una continua negociación. Ésa sería su máxima aspiración. En el medio, las constantes negociaciones.

María Belén Aramburu

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