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07/02/2024

Entre la lealtad y la traición

Desde las redes, el presidente se puso a diferenciar a los “leales” de los “traidores”. Hay una nueva grieta de amigos-enemigos.

Entre la lealtad y la traición

El presidente Javier Milei, quien se encuentra de gira por el exterior, en sus primeras visitas oficiales como primer mandatario, le puso un nombre a la posición que, en pleno debate del proyecto de ley ómnibus, en su tratamiento de artículo por artículo, adoptaron los diputados opositores que habían sido calificados de “dialoguistas” por parte del gobierno, y que habían aceptado las conclusiones de las negociaciones que derivaron en modificaciones.

Los temas domésticos acapararon la atención del presidente Milei, pese a la importancia que le brindó a las reuniones que en Israel mantuvo con las autoridades israelíes tras su visita emotiva al Muro de los Lamentos, para compartir un tuit de la Oficina del Presidente, que diferenciaba a los “leales” de los “traidores” y refería “aquí la lista de los leales y los traidores que usaron el discurso del cambio para poder rapiñar una banca, pasen y vean a los enemigos de una mejor Argentina”.

El frenético uso de Tuiter por parte del presidente, posteando, dándole un “Me gusta” a aquellos escritos que considera van en línea directa con lo anteriormente expuesto, y retuiteando otros en el mismo sentido, son advertidos por quienes se sienten aludidos explícita o implícitamente, para responderle tanto a él como a quienes los refieren en dichos posteos. Tal es el caso de Nicolás Massot, por ejemplo, de Hacemos Coalición Federal, quien señaló que “nosotros votamos a favor de las emergencias y las facultades delegadas que nos solicitó su gobierno”, aclarando que, sin embargo, “este traspié parlamentario es exclusiva responsabilidad de su impericia, falta de diálogo y nula vocación por construir consensos”, concepto que difiere del que tienen el presidente y su gobierno. El presidente de este partido, Miguel Ángel Pichetto, pidió al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que “al oficialismo le pedimos que tengan alguna cuota de flexibilidad”, agregando que “les encanta seguir perdiendo” y que “no hay que perder, hay que ganar”, cuando se consiguió la declaración de emergencia pública a la vez que la delegación de facultades en seis materias, pero perdió en energía, fideicomisos y seguridad.

Podría seguir replicando tuits y no terminaría nunca la editorial. Hubo tantos, y sigue habiendo, que se multiplican por doquier, sumado a las continuas intervenciones de todos lis actores involucrados, en los medios de comunicación. Pero alguno que otro vale la pena citar, como el de Martín Tetaz, radical de Juntos por el Cambio, quien hizo hincapié en “este lamentable y fascista comunicado” del presidente. Por su parte, la Unión Cívica Radical, ante la calificación hecha por Milei de ser “un conjunto de delincuentes”, durante una conferencia de prensa en Israel, y un tuit considerado como un insulto, aprobado por el presidente, llamó a “terminar con la incitación a la violencia contra el que piensa distinto”.

Hay una nueva grieta de amigos-enemigos, leales-traidores, que giran en torno al presidente Milei y su gobierno, en base al desarrollo del tratamiento parlamentario del proyecto de ley ómnibus enviada por el Poder Ejecutivo, cuyo contenido tiene por objetivo alcanzar las metas del programa económico elaborado por el gobierno para generar un cambio de raíz, tendiente, a consideración del gobierno, de salir de la grave crisis que atraviesa la Argentina. Si bien el llamado “capítulo fiscal”, al igual que otras cuestiones sobre las que me referí en otra editorial de @Haceinstantes, fueron excluidas, luego del consenso obtenido con los opositores “dialoguistas”, para lograr que, luego de la aprobación en general del proyecto, se lograra la media sanción, luego del detenimiento en cada artículo en particular, entre este grupo de diputados, hubo quienes rechazaron y objetaron algunos, sumándose de esta manera, a los legisladores kirchneristas, peronistas de la oposición y de izquierda, que lo han dado de baja en su totalidad, antes incluso de comenzar el debate e; el Congreso.

Los puentes que hace poco se habían construido con los gobernadores, se derrumbaron y siguen cayéndose uno a uno. Desde llamar a un plebiscito que no es vinculante, pero permite a la población expresarse en relación con el tema propuesto, hasta las versiones que van y vienen sobre el futuro absolutamente incierto por estas horas, que pueda tener el proyecto de la ley ómnibus, todo es incertidumbre. Y la incertidumbre trae como consecuencia, reacciones en los mercados, inestabilidad política y económica-financiera, y demora en respuestas asertivas que se podrían dar, de otro modo, desde el sector productivo, para hacer arrancar la maquinaria necesaria para emprender el recorrido de un camino auspicioso. Pese a que el Ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, se encargó de aclarar que lo sucedido recientemente en el Congreso, con el proyecto de ley ómnibus, “no afecta el programa económico y el compromiso de equilibrar las cuentas fiscales”, aclarando que “sabemos que luchamos contra la casta que no quiere ningún cambio en la Argentina”, remarcando que “ya estamos en equilibrio financiero, y sin ley”.

Con la acusación de Javier Milei a los diputados de la oposición de “descuartizar” el proyecto de la ley ómnibus “para no ceder sus privilegios”, recalcando que “les roban a los argentinos”, retuiteando “los nombres y las caras de los diputados traidores y extorsionadores del pueblo argentino”, convocando a sus seguidores a “mapear algunos de los nombres de la casta empobrecedora con sus caras”, la grieta se profundiza entre los que son “leales” al proyecto y los detractores o “traidores”, que quedarán en el bando de enfrente. Lo cierto es que muchos de los señalados forman parte de la coalición de Juntos por el Cambio, de cuyos integrantes el PRO, ha resultado ser el aliado más fiel, siendo que el resto ha puesto objeciones a varios de los artículos, digamos que, a su vez, siendo también fieles a su ideología y pensamiento. No todos los del PRO tampoco, ya que el ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, había posteado sobre el “desprecio” del “consenso y la gestión”, a lo que, la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, afirmó que una fracción de Juntos por el Cambio se alió con el kirchnerismo en una fase “post mortem”, advirtiendo que el PRO debería unirse a La Libertad Avanza en un nuevo espacio que deje de lado a los radicales y a la Coalición Cívica.

Como siempre ocurre, es la legitimidad lo que respalda y resguarda las decisiones tomadas por gobernantes y oposición. Mientras que el presidente ha obtenido el casi 56% de la totalidad de los votos, con un alto grado de legitimidad, el primer mandatario tiene, a su vez, como contrapartida, la falta de territorialidad, y la necesidad imperiosa de, al no contar con gobernadores propios y legisladores que no le alcanzan per se, para hacer prosperar sus proyectos de manera casi automática y fluida como quisiera, requerir del auxilio de la mayor cantidad de aliados posibles, que creyó encontrarlos en gobernadores y legisladores del PRO, pero no en todos los integrantes de Juntos por el Cambio, especialmente de gran parte de la Unión Cívica Radical, además de contar la adhesión de algunos integrantes de Hacemos Coalición Federal, como también la oposición de unos cuantos de este espacio. Las lágrimas del diputado radical, Rodrigo De Loredo, demostraron impotencia, señalando que “somos reformistas”, pero también una fuerte interna partidaria. Todos los partidos y frentes se encuentran en jaque, y requieren de una revisión urgente en cuanto a programas e identidad.

Panorama incierto, pero una división marcada a fuego que invita a la calma, la reflexión, y la responsabilidad de los dirigentes políticos de todos los partidos y frentes, en momentos en que la ciudadanía padece los resultados de los altos índices de inflación y pobreza.

María Belén Aramburu

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