LLA y PRO: una alianza anunciada, pero con condiciones
Que La Libertad Avanza y el PRO se hayan constituido en una alianza visible de modo de concertar acuerdos de cara a las elecciones del próximo año no resulta ser ninguna novedad para nadie. Ya lo venían siendo desde el momento en que Mauricio Macri, junto con Patricia Bullrich, le brindaron su apoyo a Javier Milei para que ganara las elecciones en 2023. Y, entre idas y vueltas, fue el PRO quien apoyó, muchas veces fatigado luego de considerar que en varias oportunidades el oficialismo había tenido un trato despectivo con quien le tendió una mano para gobernar, los proyectos que el Poder Ejecutivo envió al Congreso.
Claro está que a ninguno de los dos le alcanza para alcanzar el triunfo en las elecciones de 2027, ni a nivel nacional ni distrital. Pero también es cierto que, incluso a merced del PRO, La Libertad Avanza pudo crecer, sumando a algunos de sus dirigentes, convirtiéndolos en funcionarios de su gobierno, incluso absorbiendo a varios como afiliados de su partido, separándolos de su partido de origen. El PRO, diezmado, se fue quedando más flaco en número de representantes fieles, pero, aun así, hasta asomó la cabeza con la posibilidad de que el expresidente Mauricio Macri, o algún otro, quizás un outsider, lo representara en las elecciones. Pero, de actuar por separado, la derecha se vería fraccionada, lo cual alentaría el probable triunfo de la oposición.
¿Cómo se está armando el proceso de esta alianza? En primer lugar, ambos tendrían que apoyar el proyecto de ley del Ejecutivo que pretende modificar las PASO, como primera instancia para avanzar en la reforma electoral. La idea del gobierno es la de eliminarlas y la de establecer nuevas reglas para el financiamiento de las campañas políticas. Como el peronismo en su conjunto no aceptaría la eliminación total ni la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, el oficialismo podría plantearlas como “optativas”. Pero, ¿quién se haría cargo del financiamiento de internas abiertas de un partido mientras otro opta por no llevarlas a cabo? Porque serían financiadas, reguladas y controladas por el Estado y la Cámara Nacional Electoral. Gran dilema este, para el que todavía no se ha llegado a un acuerdo definitivo, pese a las varias reuniones que entre varios dirigentes se están sosteniendo. Para ello aparece una propuesta de una nueva legislación sobre el financiamiento de las campañas electorales. Habrá que arribar a un punto intermedio para pasarla al menos por el Congreso, con un tratamiento parlamentario algo consensuado.
“Estás adentro o estás afuera”, dijo Karina Milei. Con estas palabras, la Secretaria General de la Presidencia, armadora número uno de La Libertad Avanza, refiere a alianzas supeditadas, en primer término, a salvaguardar la intención hecha explícita del gobierno en un orden legislativo, respecto de las PASO, proyecto para el que el oficialismo aún no cuenta con la cantidad de votos necesarios como para sancionarlo. Y eso que ya viene dando vueltas hace cuatro meses. Para el que tampoco tiene todo el tiempo del mundo. Para su aprobación hay plazos, tal como el que fue advertido por la Cámara Electoral: a más tardar en diciembre. Los días y meses pasan volando. Y las palabras de Karina Milei siguen zumbando en los oídos de todos los que quieran escucharlas, ya que, además del PRO, el más fiel de los aliados, aunque cansado del zamarreo, el sayo le cabe también a los gobernadores que han sido aliados, pero a quienes se los ha visto titubear e incluso ponerse en la vereda de enfrente, como ocurrió hace poco durante la votación del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, en los capítulos referidos, uno al porcentaje de la venta de tierras a extranjeros y el otro, al manejo del fuego.
Mientras se continúa negociando el contenido de este proyecto, el oficialismo ensaya una mayor presencia en el preciado territorio del PRO, la Ciudad de Buenos Aires, con recorridas emprendidas por la propia titular de La Libertad Avanza, Karina Milei, junto con la legisladora Pilar Ramírez, quien se ha convertido en una crítica acérrima de la gestión del jefe de Gobierno del distrito, Jorge Macri. Sin todavía haberse resuelto cómo se definirán las candidaturas en este ámbito que el PRO quiere conservar a toda costa, sobre si habrá un acuerdo entre ambas fuerzas políticas o si cada una se presentará por separado, y mientras tampoco los primos Macri se ponen de acuerdo sobre los nombres para la futura administración, sabiendo que a Jorge le interesa continuar con un segundo mandato, La Libertad Avanza también se muestra muy interesada en la ciudad donde fue ganando terreno y pretenden que les pertenezca políticamente.
Una cosa es hablar de alianzas. Porque estas pueden tener fines pragmáticos al momento de las votaciones de proyectos de ley del Ejecutivo en el Congreso, tanto como electorales, pero pueden ser tan frágiles como fuertes, dependiendo del contexto en el que se desarrollen. Distintas serían una convergencia o una fusión integrada. Pero al momento, la mutua desconfianza no permite pasar la barrera de lo más superficial e inmediato para llegar a una colaboración más estrecha y profunda que convertiría las recientes conversaciones en un acuerdo programático que los conduzca a una determinación en el proceder electoral y de gobierno, en el ámbito nacional y de los distritos en pugna. De parte del PRO, por ahora desconfían de los resultados que se puedan obtener de la política económica con algunos datos que en las últimas horas se conocieron sobre la cantidad de gente que no llega a fin de mes, haciendo uso de su sueldo antes del día 20 de cada mes, en un 66%, cifra que se eleva al 85,5% en los menores de 40 años, siendo solo un 9,3% el que puede llegar a fin de mes y con capacidad de ahorro.
¿En qué influirían fundamentalmente los datos de la economía? Estos son importantísimos en el orden de prioridades de los votantes porque ha sido su mejor alternativa en 2023 para, sin conocérsele una trayectoria política, depositar su sufragio en Javier Milei, quien, como economista, había presentado un plan en sociedad prometiendo mejoras sustanciales en la economía. Dicho esto, el PRO especula con estos resultados, de modo que el éxito en la actual gestión pueda juntarlos de manera más firme o, por el contrario, encuentre un camino alternativo propio, a través de los suyos o de un outsider. En este sentido, las palabras de Hernán Lacunza o de Guido Sandleris han llegado a oídos del Ministro de Economía, Luis Caputo, y del equipo de la mesa chica del gobierno, ya que, incluso, el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la senadora Patricia Bullrich han tomado nota y reflejado el malestar de la gente por su bolsillo, con los buenos y ordenados números de la macroeconomía que todavía no llegaron a la micro.
Como expresara en su oportunidad la frase popularizada por James Carville, asesor de la campaña de Bill Clinton, “es la economía, estúpido”, la preocupación de los argentinos por llegar a fin de mes, de los pequeños y medianos empresarios por sostener sus unidades productivas y, así, revisando sector por sector de la economía, cada uno apuntando a su supervivencia y crecimiento, es hoy donde se centran las encuestas para dar a conocer la intención de voto de la ciudadanía, aquella que también miran y analizan los dirigentes del PRO a la hora de tomar decisiones. Es por ello que, si bien ha habido un acercamiento más concreto entre los representantes de Mauricio Macri y Karina Milei, previo acuerdo entre ambos para canalizar un entendimiento mutuo, cabe aclarar que una fusión concreta entre La Libertad Avanza y el PRO no es visible por el momento, aunque exista, de por sí, un diálogo más fluido. Y el PRO siempre recuerda, con añoranza, a Cambiemos y a Juntos por el Cambio, que le permitieron no solo soñar, sino también alcanzar la presidencia, valiéndose de la experiencia y los votos de partidos que, aunque no siendo tan afines ideológicamente como lo es La Libertad Avanza, le permitieron hacerse cargo de una administración nacional, además de otros territorios, y sumar votos en el Poder Legislativo.
Ambos se mueven con pie de plomo, aunque de por sí se necesitan el uno y el otro para hacer compacto un bloque de derecha, aunque sea más extrema un ala y más moderada la otra, ya que, de lo contrario, los números no le estarían cerrando a ninguno. Por ahora. Claro que algo los une más que cualquier distancia que entre ellos pueda haber: el regreso del kirchnerismo, al igual que sucede con sus núcleos duros de votantes y con varios, número sin poder conocerse, de los indecisos e independientes.
Por María Belén Aramburu