Incendio en la cárcel de Bouwer: la familia de una de las fallecidas pide investigar si hubo negligencia
La muerte de Agostina Guadalupe Pedraza, de 25 años, y María Flavia Ramallo, de 33, ocurrida tras un incendio en la Unidad Penitenciaria de Bouwer, volvió al centro de la escena judicial. El hecho se produjo en la madrugada del 20 de diciembre de 2025 y desde entonces la causa avanza en la Justicia provincial, mientras los familiares reclaman que se determinen responsabilidades.
La madre de Pedraza, Valeria Soledad Romero, solicitó formalmente constituirse como querellante particular para intervenir en el expediente. A través de su abogado, sostiene que su hija se encontraba bajo custodia exclusiva del Estado y que no tenía condena firme al momento del traslado al penal, que había sido dispuesto para facilitar el contacto con su familia durante las fiestas.
La presentación judicial cuestiona las condiciones en las que estaban alojadas las internas en la celda de aislamiento donde se desató el fuego. Entre los puntos señalados figuran la presencia de colchones inflamables, la supuesta existencia de un encendedor y la falta de funcionamiento de los matafuegos, factores que, según la querella, habrían configurado un escenario de alto riesgo.
También se denunció que el personal penitenciario habría demorado la apertura de las puertas pese a los pedidos de auxilio y que otras detenidas fueron evacuadas antes. En ese marco, Romero afirmó en su escrito: “El Estado tenía el deber jurídico de proteger la vida y la integridad de las personas privadas de libertad”.
La querella pidió además que se investigue si existieron intentos de modificar declaraciones por parte de agentes penitenciarios y si hubo conductas tendientes a encubrir lo ocurrido. No descartan que puedan configurarse delitos como homicidio agravado por abuso de función o abandono de persona seguido de muerte, aunque la tipificación final dependerá del avance de la causa.
Entre las medidas solicitadas se incluyen la entrega del libro de guardia, protocolos antiincendio, registros de mantenimiento de equipos, listado del personal presente esa noche, grabaciones de cámaras y peritajes técnicos. Romero insistió en su reclamo de justicia y expresó: “No voy a descansar hasta que se esclarezca la muerte de mi hija”.