2026-02-18

El Gobierno encuadró el cierre de Fate en la reconversión industrial y apuntó contra los sindicatos

El cierre definitivo de Fate, la tradicional empresa argentina de neumáticos, fue interpretado por el Gobierno como parte de un proceso más amplio de transformación productiva. Desde el Ejecutivo consideran que la situación de la compañía no es repentina y la vinculan a años de tensiones gremiales y a un marco laboral que juzgan obsoleto. En ese contexto, la Secretaría de Trabajo convocó a una audiencia virtual con las autoridades de Fate para analizar el procedimiento tras el anuncio del cese inmediato de actividades, una decisión que generó fuerte impacto en el mercado de reposición.

En la mirada oficial, el factor político tuvo un peso clave, acorde a lo reportado por Infobae. El anuncio del cierre coincidió con la antesala del debate por la reforma laboral en el Congreso y con la convocatoria a un paro nacional por parte de la CGT. Un funcionario admitió su sorpresa por la fecha elegida para comunicar la medida y el propio Javier Milei reaccionó en redes con ironía: “¿Conspiranoico yo? Fin". En la Casa Rosada sostienen que la crisis de la firma se arrastraba desde hace años y que ya había señales de deterioro financiero y salarial.

Desde el Poder Ejecutivo remarcan que Fate atravesó un prolongado escenario de conflictividad sindical, con antecedentes como el plan preventivo de crisis solicitado en 2019. En ese sentido, afirmaron sin matices: “Lamentamos que una parte de la política y de los sindicatos con ideologías extremas hayan llevado a la empresa a una situación terminal”. Las críticas apuntan especialmente al Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina, liderado por Alejandro Crespo, con quien el sector mantuvo duros enfrentamientos en los últimos años.

El debate también se trasladó al plano económico. Funcionarios y analistas cercanos al oficialismo señalan que el modelo macroeconómico actual beneficia a sectores como la minería, la energía o el agro, mientras expone a industrias tradicionales del conurbano y del interior a una competencia internacional más agresiva. Consultados por Infobae, altos dirigentes admitieron que muchas empresas no cuentan hoy con la productividad necesaria para enfrentar importaciones de países como Brasil o China, un argumento que la propia Fate había esgrimido para justificar su inviabilidad.

Bajo esta lógica, el Gobierno reivindica una visión inspirada en las ideas de Joseph Schumpeter y su concepto de “destrucción creativa”, que implica la desaparición de empleos improductivos y la creación de nuevos puestos en sectores dinámicos. En esa línea, el asesor presidencial Santiago Caputo auguró un futuro prometedor para el interior del país, en sintonía con anuncios de inversión destacados por el ministro Luis Caputo, como el desembolso de Lundin Mining en San Juan. Sin embargo, incluso dentro del oficialismo reconocen el riesgo de que el tiempo entre los cierres industriales y la llegada de nuevos proyectos genere tensiones sociales difíciles de contener.

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