El argentino Gustavo Rivara contó el horror que vivió en el Helicoide tras ser detenido en Venezuela
Gustavo Gabriel Rivara fue arrestado cuando intentaba salir de Venezuela rumbo a Colombia, luego de haber viajado al país para participar en manifestaciones opositoras. Según relató, su detención se produjo en una terminal de ómnibus y, desde ese momento, quedó a disposición del SEBIN. “No se necesitan razones para meterte preso en Venezuela. A mí me agarraron en una estación de autobuses. A todos los extranjeros que agarraba la policía, eran presentados al SEBIN y eran detenidos. Luego son utilizados como moneda de cambio, a modo de chantaje con países, con gobiernos”, afirmó.
El argentino explicó que había ingresado 18 días antes y que su intención era documentar las protestas convocadas por la oposición. “A me detuvieron solo por ser argentino. Estaba en un poblado llamado Barina. Ya estaba regresando para Colombia; había ingresado hacía 18 días al país. Solamente tenía dos semanas, un poquito más, y me dirigía nuevamente a Colombia y fui interceptado en una estación de autobuses”, detalló. También describió el clima de temor que encontró en Caracas: “La gente ya sabe que cualquier cosita que tengas en tu celular, cualquier cosa que digas, te vale la prisión".
Tras el arresto fue trasladado al Helicoide, un centro de detención ubicado en Caracas. Allí, según su testimonio, permaneció en condiciones de aislamiento y bajo vigilancia permanente. “El Helicoide es una prisión ubicada dentro de un cerrito. Está bajo tierra. Uno que se encuentra con luz artificial, sucio porque por encima de ti pasan vehículos, se estacionan aviones, helicópteros, y cada vez que pasa un vehículo estás continuamente sucio. Yo tengo problemas en mis ojos por la suciedad, aún tengo problemas. No se permite dormir correctamente porque pasan lista, se despierta muy temprano, estamos todo el tiempo alertas. Éramos filmados todo el tiempo, teníamos cámaras en los baños”, describió.
Durante los últimos cuatro meses estuvo incomunicado en una celda pequeña. “Yo estuve incomunicado, solo, en un cuarto pequeño, los últimos cuatro meses, sin un televisor, me dedicaba a escribir y a leer. No sé qué puede ser peor. Yo no tenía ningún derecho y eso me lo hacían saber. Ellos me decían que hiciera de cuenta que estaba en Guantánamo. Yo era el único extranjero que había en el Helicoide, solamente teníamos guerrilleros colombianos, un par de narcotraficantes bastante famosos y pesados, y luego yo era el único argentino en el Helicoide”. Recién diez meses después fue presentado ante un juez y acusado de traición a la patria: “Fue algo de cinco minutos, ridículo, ¿qué patria?, ¿qué traición?”.
Rivara recordó además el momento en que escuchó explosiones dentro del penal el 3 de enero, cuando se produjo la detención de Nicolás Maduro. “Se escuchó una explosión y se cortó la luz dentro de mi celda… Y... se cortó la luz y tembló el Helicoide”. Y añadió: “Yo me imaginé que había pasado algo porque las cámaras nunca se apagaban”. Finalmente, el 2 de febrero recuperó la libertad, aunque hasta el último instante no creyó que saldría con vida: “Yo no creí que iba a salir. Hasta último momento estaba seguro de que me iban a trasladar, pensé que iba a morir en la cárcel”. Al cerrar su testimonio, dejó una reflexión: “Hay muchas familias detrás. Y el mundo sigue, el mundo gira. Nadie le da atención. Hay mucha gente que está sufriendo. A mí me da más pena por ellos. Nadie hace nada”.