2026-02-08

Jeremías Monzón: los menores no punibles podrían declarar como testigos del crimen que ellos mismos cometieron

La investigación por el brutal asesinato de Jeremías Monzón sumó un giro clave en las últimas horas: los dos menores de 14 años involucrados en el hecho, que por su edad son inimputables, podrían convertirse en testigos fundamentales del mismo homicidio en el que participaron. En una audiencia multipropósito realizada en los Tribunales de Santa Fe, el Ministerio de Seguridad, la fiscalía, la querella y la Secretaría de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia acordaron un esquema confidencial de protección y contención para ambos adolescentes, con el objetivo de preservar su integridad y mantener abierta la posibilidad de que declaren más adelante.

El acuerdo contempla medidas de resguardo similares a las que se aplican a testigos en causas sensibles, como el narcotráfico. Según lo solicitado por los abogados de la familia de la víctima, Bruno Rugna y Diego Martini, los jóvenes serán mantenidos bajo control estatal, con escolarización virtual y reubicación junto a sus familias en un destino reservado. La intención es protegerlos y, eventualmente, citarlos a declarar en Cámara Gesell, en un entorno seguro que permita reconstruir lo ocurrido y avanzar en el esclarecimiento del caso.

La causa mantiene imputada a M., una adolescente de 16 años, y con prisión preventiva a su madre, Nadia Ivón Juárez, de 41, señalada por haber tenido una intervención activa tras el crimen. Las cámaras de seguridad del estadio de Colón la ubicaron junto a su hija y los dos menores poco después del ataque. Allí, los adolescentes le habrían mostrado un video de cuatro minutos que coincide con la filmación de las torturas y el asesinato. Luego, el grupo se dirigió a Parque Sur, donde descartaron la ropa de la víctima y armaron una lápida improvisada con la inscripción “Jere 18/12/2025”. Para la fiscalía, estas conductas evidencian conocimiento previo del plan, por lo que Juárez enfrenta cargos por participación secundaria en un homicidio triplemente calificado, aunque no se descarta un rol más determinante.

El crimen ocurrió el 18 de diciembre de 2025 y expuso una secuencia premeditada. Jeremías, de 15 años, salió de su casa en Santo Tomé y se reunió con la joven acusada, quien lo condujo hasta un galpón abandonado cercano al barrio Chalet. Allí lo aguardaban los otros dos adolescentes. Las cámaras registraron los movimientos del grupo antes y después del ataque, pero nunca el regreso de la víctima. Tras el asesinato, los implicados se higienizaron, descartaron la bicicleta y se reunieron con la madre de la chica, a quien le mostraron imágenes del hecho. El cuerpo fue hallado cuatro días más tarde, tras una intensa búsqueda familiar.

Mientras se aguardan peritajes sobre los celulares secuestrados para esclarecer el móvil del homicidio, entre ellos la hipótesis de un supuesto video íntimo que nunca apareció, el caso reavivó el debate nacional sobre la responsabilidad penal juvenil y la baja de la edad de imputabilidad. En ese contexto, la eventual declaración de los menores podría resultar decisiva para determinar responsabilidades y reconstruir la verdad de un crimen que conmocionó a Santa Fe y a todo el país.

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