María Corina Machado reclamó una transición sin mafias en Venezuela
La líder opositora venezolana María Corina Machado volvió a marcar una posición firme frente al futuro político de su país al reclamar una “transición real” que ponga fin al control de las estructuras del régimen y evite acuerdos que perpetúen a los responsables de la crisis.
El pronunciamiento se dio tras su reunión en Estados Unidos con el secretario de Estado, Marco Rubio, en un contexto de alta tensión política y con Venezuela atravesando una etapa decisiva luego de años de autoritarismo, persecución y deterioro institucional bajo el mando del dictador Nicolás Maduro.
“Estamos trabajando para facilitar una transición real”, afirmó Machado, quien dejó en claro que ese proceso no puede incluir a los mismos actores que, según sostuvo, han convertido al Estado venezolano en un entramado de corrupción y criminalidad. En ese sentido, fue tajante al rechazar cualquier fórmula de reparto de poder.
Consultada sobre la posibilidad de integrar un gobierno de transición con figuras del oficialismo, la dirigente fue categórica: “No queremos que las mafias se queden en el poder”, una frase que sintetiza su rechazo a los pactos que, a su entender, solo buscan maquillar el continuismo. "Esto hasta hace unas semanas era impensado".
Machado remarcó que el objetivo central es reconstruir las instituciones, garantizar justicia y sentar las bases de una democracia verdadera. Según explicó, no se trata solo de un cambio formal de autoridades, sino de desmontar el sistema que permitió abusos, violaciones a los derechos humanos y el colapso económico del país.
En ese marco, también destacó la importancia del respaldo internacional y del acompañamiento de Estados Unidos, aunque reconoció que el desafío sigue siendo enorme debido al control que aún mantienen sectores del régimen sobre las armas y estructuras del Estado.
Las declaraciones de la dirigente opositora llegan en un momento clave para Venezuela, donde la expectativa por un cambio convive con la incertidumbre sobre cómo se llevará adelante una transición que, según Machado, debe ser profunda, irreversible y sin concesiones a los responsables del desastre.