La venta de ropa cayó más de 9% en el último bimestre de 2025
La industria de la indumentaria en Argentina atraviesa un escenario complejo marcado por la retracción del consumo y la pérdida de dinamismo comercial. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas de ropa registraron una caída interanual del 9,4% en el último bimestre de 2025, lo que profundizó una tendencia negativa que ya suma casi dos años consecutivos. Siete de cada diez empresas informaron descensos en su facturación durante noviembre y diciembre, consolidando un cierre de año con números en rojo para el comercio textil.
Aunque el retroceso fue algo menor que el del período anterior, cuando la baja había alcanzado el 13,3%, el informe sectorial dejó en claro que la actividad continúa debilitada. “La serie revela que la fase de estancamiento generalizado (2024) evolucionó hacia una crisis generalizada de caídas en 2025″, indicó la CIAI. El consumo retraído, sumado a márgenes cada vez más ajustados, limitó la capacidad de recuperación de las empresas y generó un panorama de incertidumbre sin señales firmes de reactivación a corto plazo.
Los indicadores productivos también reflejan la magnitud del deterioro. De acuerdo con el Indec, la utilización de la capacidad instalada del sector textil fue de apenas 29,2% en noviembre, lo que implica que la mayoría de la maquinaria permaneció inactiva. A esto se suman fuertes retrocesos en la fabricación: los tejidos y acabados cayeron 43,9% interanual y la producción de hilados de algodón descendió 37,1%. Durante las fiestas de fin de año, además, la comercialización de prendas disminuyó 1,3% en unidades, con bajas más pronunciadas en segmentos como ropa infantil, lencería e indumentaria femenina.
En paralelo, el incremento de los costos operativos se transformó en una preocupación central para las compañías. El relevamiento de la CIAI mostró que el 60% de las firmas absorbió totalmente los aumentos sin trasladarlos a precios, mientras que solo un 2% logró traspasarlos por completo al consumidor. Esta imposibilidad de ajustar valores finales afectó la rentabilidad y tensionó la cadena de pagos: seis de cada diez empresas reportaron demoras en los cobros. Si bien se observaron leves mejoras en inventarios y stocks, el volumen acumulado sigue siendo elevado en un mercado con ventas deprimidas.
Frente a este contexto adverso, las empresas adoptaron estrategias más cautelosas en materia laboral, priorizando no reemplazar renuncias y recortar horas extras antes que avanzar con despidos masivos. De cara a 2026, las expectativas muestran una mejora moderada, pero todavía frágil: solo el 13,5% proyecta un repunte en las ventas en el corto plazo. Así, la industria de la moda y el sector textil continúan navegando una etapa de ajuste, con la recuperación aún lejana y fuertemente atada a la evolución del consumo interno.