La Unión Europea analiza fuertes aranceles contra EE.UU. tras la amenaza de Trump
La Unión Europea comenzó a delinear un paquete de aranceles por hasta 93.000 millones de euros dirigido a productos de Estados Unidos, en respuesta a las advertencias económicas del presidente Donald Trump, relacionadas con el estatus estratégico de Groenlandia. La iniciativa fue discutida en una reunión extraordinaria en Bruselas y podría convertirse en la reacción más contundente del bloque frente a Washington en los últimos años.
Según fuentes citadas por medios internacionales, las medidas se activarían si Trump hace efectivas sus tarifas del 10%sobre bienes europeos a partir del 1° de febrero, sanciones que podrían ampliarse al 25% en junio, a menos que la Unión Europea acepte abrir negociaciones vinculadas al acceso estadounidense en el Ártico. Dirigentes del bloque consideran este planteo como una presión directa sobre Dinamarca, país de referencia en la administración de Groenlandia.
El borrador de respuesta no solo contempla aranceles compensatorios, sino restricciones al comercio y la participación de empresas estadounidenses en el mercado comunitario. También se analiza poner en marcha el Instrumento Anticoerción, una herramienta que permite contraatacar presiones externas “de manera proporcionada y estratégica”, en caso de que la Casa Blanca escale sus medidas.
Líderes europeos remarcaron que la prioridad es la vía diplomática, pero marcaron un límite. La presidenta de la Comisión Europea sostuvo que el bloque “hará lo necesario para defender sus intereses”, mientras ministros de Francia y Alemania afirmaron que Europa “no aceptará ser chantajeada” en disputas comerciales vinculadas a territorios y soberanía.
El tono de la negociación se ha endurecido en los últimos días. El presidente Trump apuntó que la Unión Europea “se beneficia injustamente de Estados Unidos” y reiteró su voluntad de avanzar con tarifas si no recibe “cooperación” respecto de Groenlandia. Desde Bruselas aseguran que la pretensión de Washington implica un precedente riesgoso y reiteran que “Europa no permitirá que se cuestione la estabilidad territorial de uno de sus integrantes”.
Mientras tanto, analistas advierten que una escalada podría derivar en una nueva guerra comercial transatlántica, con impacto directo en industrias agrícolas, tecnológicas y automotrices. Las próximas semanas serán decisivas: el plazo de la suspensión de represalias europeas vencerá después del 6 de febrero, momento en el que el bloque deberá definir si pasa del diálogo a la acción.