Más fondos para las provincias y recortes sociales: así se distribuyó el gasto público en 2025
Durante 2025, el gasto público nacional se mantuvo en niveles históricamente bajos, pese a que el ajuste fiscal perdió intensidad respecto del año anterior. En términos reales, la variación interanual fue de apenas 0,1% una vez descontada la inflación. Sin embargo, más allá del dato agregado, el cambio más relevante estuvo en la composición de las erogaciones, con un giro en las prioridades presupuestarias y una redistribución de recursos entre distintas áreas del Estado.
Uno de los principales incrementos se observó en las transferencias corrientes a las provincias, que crecieron un 22% interanual. Según un informe de la consultora Analytica, este aumento estuvo explicado principalmente por el cumplimiento de la medida cautelar 1864/2022 a favor de la Ciudad de Buenos Aires, cuya ejecución comenzó en septiembre de 2024. También se registró una suba del 14,2% en el gasto en bienes y servicios, reflejando una mayor demanda operativa del sector público.
En el plano social, las asignaciones familiares y por hijo mostraron un crecimiento del 12%, impulsado por el fuerte avance de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que aumentó un 18,9%, mientras que las asignaciones familiares tradicionales subieron apenas un 2%. Este refuerzo se tradujo en una mejora del poder adquisitivo de los beneficiarios: según el economista Nadin Argañaraz, la AUH duplicó su capacidad de compra en los últimos dos años, posicionando a este grupo como el de mayor incremento en ingresos reales durante la gestión de Javier Milei.
En contraste, los programas sociales fueron una de las partidas más ajustadas del año, con una caída del 21,7%. Dentro de este rubro se destacó la fuerte reducción de Potenciar Trabajo, con un descenso del 44,5% interanual, seguida por las políticas alimentarias, incluida la Tarjeta Alimentar, que retrocedieron un 19,8%, y las becas Progresar, que registraron una baja del 38,5%. A su vez, los subsidios económicos profundizaron el ajuste y se contrajeron un 35,4%, en un contexto de aumentos tarifarios en electricidad y transporte, con recortes del 38,7% y 25,9% respectivamente.
La obra pública también continuó en retroceso, con una caída real del 46% en 2025, que se suma a la contracción del 76,5% registrada en 2024. No obstante, el gasto en construcciones ejecutadas directamente por el Estado Nacional mostró un leve crecimiento del 4,6%, impulsado principalmente por proyectos de transporte como la Mejora Integral del Ferrocarril General Roca y la Construcción del Reactor RA-10. De cara a 2026, el Presupuesto aprobado prevé un crédito de $148,1 billones, aunque en términos reales implicaría una baja del 9,2%.
En ese marco, el presidente Javier Milei ratificó la estrategia fiscal al afirmar: “Nosotros tenemos presupuesto, lo que sí vamos a hacer es acomodar las partidas para cumplir con el déficit cero. Acá la política importante es el déficit cero”, y agregó: “Sin subir impuestos, no es trivial la forma en que se consigue el superávit fiscal (...). Hay un límite moral de lo que se puede hacer y que no (...)”.