Con la inflación en descenso, los plazos fijos UVA se desplomaron casi 40% en un año
Los plazos fijos continúan siendo una de las herramientas de ahorro más utilizadas por los argentinos, gracias a su simplicidad y a la posibilidad de constituirlos de manera inmediata a través del homebanking. Sin embargo, durante 2025 los ahorristas mostraron una clara preferencia por las opciones tradicionales, en detrimento de aquellas que ajustan por inflación. La desaceleración de los precios fue un factor clave para este cambio de estrategia.
De acuerdo con datos del Banco Central (BCRA), el stock total de plazos fijos del sector privado registró un aumento interanual real del 9,2% en 2025. Al desagregar la información, se observa un contraste marcado: los depósitos a tasa fija crecieron 10,3% real, mientras que los plazos fijos UVA sufrieron una caída del 37,5% en el mismo período. La baja inflación redujo el atractivo de los instrumentos indexados, que habían sido muy demandados en años previos.
La evolución de las tasas de interés explica buena parte del comportamiento de los depositantes. A lo largo de 2025, los plazos fijos tradicionales ofrecieron en varios tramos rendimientos reales positivos, especialmente en el segundo semestre. Entre enero y julio, las tasas promedio para colocaciones de hasta $1 millón oscilaron entre 26,3% y 30,7%, en un contexto marcado por la incertidumbre política previa a las elecciones legislativas.
El escenario cambió en julio con el anuncio del fin de las Letras Fiscales de Liquidez (Lefi), lo que liberó una gran cantidad de pesos en la economía y obligó a elevar las tasas para absorberlos. “El desarme de las Lefi en julio implicó la transición hacia un nuevo marco monetario, con manejo de excedentes temporarios de liquidez en un mercado en desarrollo. Esto se dio en un contexto desafiante, dada la incidencia del ciclo electoral (incertidumbre, con efecto sobre la demanda de dinero) que fue creciente a lo largo del período, con pico en octubre, previo a los comicios”, reconoció el BCRA en su informe de estabilidad financiera. En ese marco, en agosto la tasa promedio saltó a 39,8% y en septiembre alcanzó el 43,4%.
Tras la victoria de La Libertad Avanza en octubre, la tensión financiera comenzó a moderarse y los rendimientos iniciaron un sendero descendente: bajaron a 40% en octubre, a 30,4% en noviembre y cerraron diciembre en 24,5%. En paralelo, los plazos fijos UVA quedaron atados a una inflación en retroceso, lo que redujo sus expectativas de ganancia y explicó la fuerte contracción de casi 40% en su stock durante el último año.