“Tengo el corazón en la boca”: la esposa de Nahuel Gallo espera su liberación
La situación de Nahuel Gallo, suboficial de Gendarmería Nacional detenido en Venezuela desde diciembre de 2024, volvió a ocupar el centro de la escena luego de los recientes anuncios del gobierno venezolano sobre excarcelaciones. En ese contexto, su esposa, María Gómez, renovó públicamente el pedido por su liberación y la de todas las personas privadas de la libertad sin garantías judiciales.
Desde la Ciudad de Buenos Aires, Gómez atraviesa horas de profunda expectativa y tensión. “No tenemos ningún tipo de información confirmada pero estamos esperanzados y con mucha fe de que lo que tanto hemos pedido, por lo que tanto hemos luchado, se dé hoy”, afirmó en declaraciones televisivas. Aunque reconoció que el proceso podría extenderse, sostuvo la esperanza de un desenlace próximo: “Entendemos que va a ser un proceso y que llevará horas, pero esperemos que se dé”.
La esposa del gendarme remarcó que cualquier salida política en Venezuela debe contemplar la liberación total de los detenidos. “Lo único que necesito es que la libertad se dé para todos porque creo que no hay transición ni libertad en Venezuela si hay inocentes encerrados todavía, la libertad tiene que ser para todos los extranjeros, venezolanos, y que podamos volver a la tranquilidad que nos han robado”, expresó, visiblemente emocionada.
El caso de Gallo forma parte de una serie de detenciones denunciadas por organismos internacionales como desapariciones forzadas. La familia impulsó reclamos ante la Gendarmería Nacional Argentina y presentó denuncias en foros internacionales. “Nosotros hicimos todo lo legalmente correcto para lograr la liberación de Nahuel Agustín, están elevadas las denuncias ante todos los organismos internacionales, la ONU, la OEA, Argentina sigue haciendo los llamados necesarios en los foros internacionales”, sostuvo Gómez.
Durante varios meses, María vivió junto a su hijo Víctor en las inmediaciones de la cárcel de El Rodeo I, donde permanece detenido Gallo. “Yo estuve fuera de la cárcel del Rodeo I durante tres meses con Víctor y lo único que nos decían era que nos largáramos. Yo sabía que Nahuel estaba ahí, mi corazón no se equivocaba”, recordó.