EE.UU. anunció su plan de tres fases para Venezuela: estabilización, recuperación y transición
Estados Unidos dio a conocer ante el Congreso una hoja de ruta para abordar la compleja situación en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la estrategia se estructurará en tres etapas sucesivas, estabilización, recuperación y transición, con el objetivo de ordenar el país, reactivar su economía y encaminar una transformación política sostenible.
La primera fase, denominada estabilización, se centra en la intervención económica y el control de recursos clave. “Tenemos un proceso triple en Venezuela: El primer paso es la estabilización del país. Tomar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, venderemos en el mercado a precios de mercado y controlaremos cómo se distribuye ese dinero”, explicó Rubio ante el Congreso. Esta etapa incluye la incautación de embarcaciones con crudo, así como la comercialización de petróleo a valores plenos para generar ingresos que, según el funcionario, serán dirigidos hacia beneficios para la población venezolana excluyendo la corrupción o al régimen anterior.
La segunda fase, denominada recuperación, tiene por objetivo recuperar la dinámica económica y facilitar el acceso al mercado venezolano. Rubio detalló que esta etapa está diseñada para que “las empresas estadounidenses, occidentales y otros países tengan acceso al mercado venezolano de una manera que sea justa”, impulsando así inversión y actividad productiva bajo normas claras. En paralelo, el plan contempla fomentar un proceso de reconciliación nacional, que permita la amnistía y liberación de miembros de la oposición y la reconstrucción de la sociedad civil tras años de confrontación interna.
Finalmente, la tercera etapa del plan es la transición, orientada a encaminar un cambio político integral. Aunque Rubio no detalló todos los elementos de esta fase, explicó que será un paso clave hacia una nueva etapa institucional en Venezuela, implicando ajustes estructurales y la eventual participación de fuerzas políticas y sectores sociales en un proceso más inclusivo. Según el secretario de Estado, “la tercera fase, por supuesto, será de transición”, subrayando que las tres etapas pueden solaparse y avanzarse en forma simultánea en ciertos aspectos.
Este plan ha generado variadas reacciones a nivel internacional y dentro de la política estadounidense, especialmente por el uso de crudo venezolano y el control de los fondos derivados de su venta como herramienta para estabilizar el país. La administración de Donald Trump ha defendido que estas medidas buscan evitar un vacío de poder y promover la reconstrucción económica y política de Venezuela, pese a la complejidad del contexto regional y las críticas sobre la intervención.