“La gente muere lentamente”: inundaciones profundizan el caos humanitario en Gaza
La tregua vigente en Gaza no ha conseguido frenar el deterioro humanitario que golpea a la población, que continúa sin acceso suficiente a alimentos, atención médica ni refugios seguros. Según organizaciones en el terreno, la situación sigue siendo “insostenible” pese al descenso parcial de los bombardeos.
A la falta de suministros se suma un nuevo frente de emergencia: las fuertes lluvias que azotan la región destruyeron miles de refugios precarios. Según Times in Gaza, el director de la Oficina de Medios del Gobierno en Gaza informó que “alrededor de 125.000 tiendas quedaron completamente dañadas por la lluvia”, lo que significa que más del 90% de las carpas de la franja han sido afectadas. Esta devastación deja a la mayoría de los desplazados expuestos al frío y a la intemperie.
La emergencia climática agrava un panorama ya crítico. Más de 1,5 millones de personas viven en campamentos improvisados, muchos ubicados sobre terrenos inestables o zonas bajas propensas a inundaciones. Las lluvias intensas arrastraron pertenencias, contaminaron fuentes de agua e impidieron la distribución de ayuda.
En paralelo, la infraestructura sanitaria continúa al borde del colapso. Hospitales y clínicas funcionan sin insumos básicos, mientras que los equipos médicos alertan que la desnutrición y las enfermedades respiratorias aumentan de manera alarmante entre niños y adultos. “La gente muere lentamente”, advirtieron trabajadores humanitarios sobre el impacto combinado de la guerra y las privaciones.
Organismos internacionales remarcaron que, sin un ingreso masivo y sostenido de ayuda humanitaria, la crisis seguirá profundizándose. Aunque la tregua representó un alivio temporal, las necesidades urgentes superan por amplio margen la capacidad de asistencia actual, y la destrucción provocada por las inundaciones marca un nuevo punto crítico en la catástrofe que enfrenta Gaza.