La bronca de Alejandro, hermano de una víctima del fentanilo: "Lugones debería renunciar"
La crisis por el fentanilo contaminado en Argentina ya dejó decenas de muertes y múltiples reclamos judiciales. Una de las víctimas fue Leonel Ayala, un joven de 32 años, inspector de enseñanza artística, que ingresó el 15 de marzo al Hospital Italiano de La Plata por una pancreatitis. Su familia asegura que, pese a que llegó en buen estado y con una cirugía programada, fue sometido a un lote adulterado de fentanilo de la empresa HBL Farma, lo que provocó una infección generalizada que derivó en su fallecimiento.
Su hermano, Alejandro Ayala, relató lo ocurrido en diálogo con CNN Radio: “Lo más contundente es que Leonel ingresó sano y terminó falleciendo. Dos meses después supimos que había recibido el lote 31000 202 de HBL Farma”. Según explicó, la familia no recibió información inmediata y recién semanas más tarde pudo confirmar que la medicación suministrada estaba vinculada al brote que ya afectó a numerosos pacientes en distintos hospitales.
En medio de la polémica, el ministro de Salud, Mario Lugones, fue duramente cuestionado por su accionar. Alejandro expresó su indignación tras ver declaraciones públicas del funcionario: “Me dio rabia ver la risa de Mario Lugones. No está a la altura. Debería renunciar”. Según el testimonio, el ministro demoró en dar explicaciones, no se comunicó con las familias afectadas y mostró una actitud que calificó de “vergonzosa”. Frente a esto, los allegados a las víctimas adelantaron que impulsarán movilizaciones para exigir su renuncia y cambios estructurales en el sistema de control sanitario.
El caso pone en evidencia una cadena de irregularidades y negligencia institucional. Ayala denunció que la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) retuvo datos sensibles y no comunicó a tiempo la peligrosidad del lote contaminado. “Creplac tuvo que allanar a la ANMAT para obtener documentos. Hay una irresponsabilidad institucional letal”, señaló. Además, remarcó que el laboratorio en cuestión ya había recibido observaciones en inspecciones anteriores, pero nunca fue clausurado.
En Argentina, se estima que más de 90 personas fallecieron a raíz del fentanilo adulterado, aunque el número podría ser mayor a medida que avancen las investigaciones. Para la familia Ayala, la lucha no termina con el dolor personal: “Leonel soñaba con ser ministro de Educación. Ese sueño se apagó, pero nosotros no vamos a dejar de pelear para que su muerte no sea en vano”, concluyó Alejandro.
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