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04/04/2026

Tras el crimen, familiares del colegio de San Cristóbal piden clases virtuales

A días del asesinato de un alumno dentro de una escuela, crece el reclamo de las familias para garantizar seguridad. El pedido de clases virtuales se suma al dolor que atraviesa a toda la comunidad.

Tras el crimen, familiares del colegio de San Cristóbal piden clases virtuales

La ciudad de San Cristóbal, en Santa Fe, continúa sumida en un clima de profunda conmoción y angustia tras el crimen de Ian Cabrera, el adolescente de 13 años asesinado dentro de su escuela por un compañero. El hecho, ocurrido a fines de marzo, dejó una marca imborrable en la comunidad educativa y en todo el pueblo.

En este contexto, familiares de alumnos comenzaron a pedir la implementación de clases virtuales como medida preventiva. El objetivo, explican, es resguardar a los estudiantes mientras persiste el impacto emocional y el temor generado por lo ocurrido dentro del establecimiento.

Es un pueblo angustiado y triste. Es una fecha que quedará en la memoria de todos”, expresaron vecinos, reflejando el sentimiento generalizado. La violencia del episodio, además, generó cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad en las escuelas y el rol de las instituciones frente a situaciones de riesgo.

En medio del clima de temor que atraviesa la comunidad educativa, familiares de alumnos comenzaron a expresar su preocupación y a reclamar medidas concretas. “Los chicos tienen miedo. Pedimos que se hicieran clases virtuales, como en la pandemia”, sostuvo Marta, abuela de una compañera de Ian, reflejando el sentimiento de muchas familias tras la tragedia.

El último adiós al joven se convirtió en una despedida masiva y profundamente emotiva, con la participación de familiares, compañeros, docentes y vecinos. El cortejo fúnebre recorrió distintos puntos significativos para el adolescente, como el club donde jugaba al fútbol, evidenciando el fuerte lazo que tenía con su comunidad.

Mientras avanza la investigación judicial, con el agresor, de 15 años, bajo el régimen penal juvenil, también se despliegan dispositivos de contención psicológica para alumnos y docentes. El caso deja, además del dolor por la víctima, dos familias atravesadas por una tragedia devastadora.

En paralelo, la comunidad educativa intenta retomar cierta normalidad en medio del miedo y la incertidumbre. El reclamo por clases virtuales se instala como uno de los ejes del debate, en un pueblo que aún intenta procesar un hecho que, para muchos, ya se convirtió en una herida abierta difícil de cerrar.

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