Residentes del Garrahan rechazan el aumento salarial: “No alcanza ni es oficial”
Los médicos residentes del Hospital Garrahan reaccionaron con escepticismo y descontento ante el anuncio de un aumento salarial superior al 60%, comunicado recientemente por el centro de salud. En sus primeras declaraciones públicas, señalaron que la medida no atiende sus demandas reales y que, además, el anuncio fue difundido de manera informal, sin documentación oficial que respalde la decisión.
Uno de los principales reclamos de los profesionales apunta a la vía de comunicación elegida para dar a conocer el incremento. La médica residente Melina Ríos expresó que se enteraron por canales no oficiales y remarcó que no hubo ningún comunicado firmado ni resolución publicada por el Ministerio de Salud: “Nos estamos desayunando con una carta sin aval oficial”, declaró en diálogo con Radio 10.
Desde el colectivo de residentes, también dejaron en claro que su vínculo laboral es con el Ministerio de Salud de la Nación, no con el hospital. “El Garrahan no es nuestro empleador”, afirmó Azul Santana, otra de las profesionales en formación, quien remarcó que no corresponde que el hospital comunique aumentos sin intermediación ministerial.
Más allá del cuestionamiento formal, los residentes subrayaron que el incremento salarial no resuelve el problema de fondo. “No es la recomposición que pedimos”, sentenció Ríos. Según explicó, el reclamo apunta a un ajuste que tenga en cuenta la inflación acumulada y una verdadera equiparación con los salarios de otros residentes bajo la órbita nacional. “La última vez que cobramos un sueldo acorde a la canasta básica fue en enero de 2024”, recordó.
En esa línea, Santana visibilizó el nivel de desgaste y compromiso que implica su trabajo en el Garrahan: “Trabajo casi 300 horas mensuales por un ingreso que no llega a $5.000 por hora. Estudié ocho años, tengo matrícula, título y rendí un examen muy exigente para estar acá. No creo que mi hora de trabajo valga $4.000”, sentenció.
El malestar entre los residentes pone en evidencia una vez más la crisis estructural que atraviesa el sistema de formación médica en hospitales públicos. Reclaman no sólo mejores condiciones salariales, sino también un reconocimiento integral a la tarea que desempeñan, clave en la atención de alta complejidad en pediatría a nivel nacional.