El Gobierno impulsó un programa para reducir las muertes por infartos en la Argentina
La cartera sanitaria busca recortar los fallecimientos por patologías cardiovasculares mediante una red federal que agilizará los tiempos de atención médica urgente.
El Ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, anunció este miércoles en el Congreso Argentino de Cardiología el lanzamiento del Plan Nacional de Abordaje Integral de Salud Vascular 2026-2030 para frenar los decesos tempranos y articular recursos estatales en todo el país.
Según reportó Clarín, la propuesta ministerial busca superar la atención de patologías aisladas mediante el control de la presión alta, diabetes, exceso de peso y fallas renales, garantizando además la recuperación física continua de las personas afectadas.
"Lanzamos el Plan Nacional de Salud Vascular para dejar de pensar al cerebro y al corazón como dos órganos que requieren dos políticas separadas. La enfermedad vascular es un problema único y necesita una misma lógica de respuesta en todo el territorio nacional", aseguró Mario Lugones, argumentando la necesidad de implementar un marco operativo unificado frente a estas urgencias médicas.
Asimismo, el infarto agudo de miocardio se incorporará como un evento de notificación obligatoria en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, sumándose a las medidas de monitoreo para ACV e insuficiencia cardíaca impulsadas el pasado 20 de agosto.
En relación con los instrumentos informáticos, Mario Lugones puntualizó que "La notificación obligatoria del infarto nos va a dar, por primera vez, un registro nacional real. Y con su incorporación a la Stroke App, la misma herramienta que hoy coordina la respuesta ante un ACV va a coordinar también la respuesta ante un infarto: un único sistema para dos emergencias en las que cada minuto cuenta", lo que permitirá articular una respuesta médica inmediata mediante la misma tecnología que ya gestiona los accidentes cerebrovasculares.
En cuanto a la prevención a largo plazo, el titular de la cartera sanitaria remarcó: "Si queremos cambiar los indicadores de salud de los próximos veinte años, tenemos que empezar por cambiar hoy los hábitos de quienes van a ser adultos dentro de veinte años. Un sistema que solo atiende la emergencia corre siempre detrás de la enfermedad", apuntando a una transformación profunda en las conductas cotidianas para reducir los factores de riesgo desde la juventud.
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