“¿Cuánto vale tu libertad?”: la llamada que muestra cómo operaba la banda que extorsionó al soldado de Olivos
Perfiles falsos, amenazas judiciales y presión psicológica extrema fueron las herramientas utilizadas para exigir dinero a sus víctimas, entre ellas el soldado Rodrigo Gómez.
La investigación por la muerte del soldado voluntario Rodrigo Andrés Gómez sigue revelando detalles escalofriantes sobre el accionar de la banda que lo extorsionó hasta llevarlo al límite. Un llamado telefónico incorporado a la causa judicial permite reconstruir, paso a paso, el mecanismo utilizado por los estafadores para intimidar a jóvenes contactados a través de aplicaciones de citas.
La comunicación comienza con una puesta en escena cuidadosamente armada. “Bueno, de este lado te habla el subteniente a cargo de la DDI de San Justo. Te comento el motivo de mi llamada”, dice el extorsionador, que se presenta como un policía. De inmediato, instala el miedo: “Aproximadamente en 5 minutos tengo a la madre de una menor de edad radicándome una denuncia en tu contra”, acusa, con un tono acelerado y técnico pensado para desorientar a la víctima.
Durante el contacto, el falso subteniente despliega una batería de amenazas legales para reforzar la presión. Habla de “detención de cumplimiento efectivo”, de estar “acusando es pedofilia” y menciona delitos como “grooming, este es un delito informático porque fue cometido a través de redes sociales con una aplicación de chicas, Evermatch y WhatsApp”. El objetivo es claro: generar pánico y bloquear cualquier reacción racional.
Cuando la víctima intenta defenderse, el discurso gira. “Las pruebas son contundentes... Mirá, sabé que si me estoy comunicando con vos es para ver si te puedo dar una mano en esto, ¿viste?”, dice el estafador, simulando una ayuda. Ese cambio de tono marca el inicio de la extorsión económica, ofreciendo una salida ilegal a un problema inexistente.
La maniobra se completa con una propuesta directa. “Esto es así. Yo lo que voy a hacer por vos es esto: mando a la madre a la casa... rompo las actas, las planillas y hacemos como que no pasa nada. Pero esto es así. Una mano lava la otra y con las dos nos lavamos la cara, Iván... ¿Cuánto vale tu libertad, Iván?”, lanza, mientras insiste: “Tu libertad y tu reputación están en mis manos”. Luego pregunta cuánto dinero tiene disponible y acepta incluso montos bajos, enviando un alias para la transferencia.
En este caso, la víctima cortó el contacto. Rodrigo Gómez no tuvo la misma suerte. Su muerte, ocurrida el 16 de diciembre en la Quinta de Olivos, destapó la operatoria completa de la banda liderada por Tomás Francavilla, preso en el penal de Magdalena. Tras analizar su celular, la jueza Sandra Arroyo Salgado ordenó una investigación que derivó en allanamientos y siete detenciones, incluyendo a los internos que dirigían las estafas desde la cárcel.
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