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29/01/2026

Christian Petersen contó la enseñanza que le cambió la vida tras su accidente

Luego de recibir el alta el 6 de enero, el cocinero decidió compartir su historia y reflexionar sobre los límites físicos y emocionales.

Christian Petersen contó la enseñanza que le cambió la vida tras su accidente

El reconocido chef argentino Christian Petersen atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida tras sufrir una grave descompensación durante una exigente excursión al volcán Lanín, en San Martín de los Andes. La travesía de montaña, que comenzó como un desafío personal, terminó convirtiéndose en una emergencia médica que lo mantuvo casi un mes internado. Luego de recibir el alta el 6 de enero, el cocinero decidió compartir su historia, reflexionar sobre los límites físicos y emocionales y enviar un mensaje de concientización sobre la salud y el autocuidado.

En diálogo con La Nación, Petersen explicó que la idea de escalar el Lanín surgió tras un viaje previo a la Patagonia, donde colaboró con una fundación liderada por su tío Tommy Petersen, referente de su infancia. Lo que imaginaba como una experiencia introspectiva se encontró con una expedición masiva y exigente, en un contexto personal complejo atravesado por la pérdida de un socio, conflictos laborales y un alto nivel de estrés. “Fui a probarme con el Lanín. Yo no lo conocía”, aseguró, recordando que se había preparado físicamente con entrenamientos diarios y ascensos en refugios de Bariloche.

Durante la subida, su cuerpo comenzó a dar señales de alerta. La falta de aire, la ansiedad y la presión del entorno derivaron en un ataque de pánico que lo obligó a frenar. “Me agarró entonces un ‘me quiero bajar ya’. Por suerte en el grupo me comprendieron. Había una azafata de Aerolíneas, Julieta, que me calmó. Quizás me puse demasiado al límite, quizás no me escuché”, reflexionó el chef. Tras descender, personal de prefectura lo trasladó al hospital y allí comenzó una compleja cadena de diagnósticos: una posible intoxicación previa, virus, neumonía, estrés acumulado y el esfuerzo extremo terminaron provocándole una arritmia severa y un fallo multiorgánico. Pasó casi 30 días sedado y conectado a un respirador. “Me agarraron muchas ganas de vivir. Me desperté sintiendo mucho amor. Mi familia entraba mucho a la terapia a darme energías”, recordó.

Ya en proceso de recuperación, Petersen agradeció al médico Víctor Perrone, a los equipos de salud y al apoyo de colegas y amigos. También destacó la importancia de aceptar ayuda y bajar el ritmo. “Mi llamado de atención es escuchar más a mi familia y cuidarme más. Tengo un chiste en mi casa, que tengo muy buenos consejos para los demás y no para mí. Lo que más aprendí es que tengo que ser más amigo mío, descansar, ir más despacio”. La rehabilitación, según contó, es lenta: perdió casi 18 kilos y aún lucha por recuperar fuerza y movilidad. “Salí con mucha dificultad para caminar, con muchos temblores en la mano. Te diría que al 5% de lo que soy físicamente. Voy mejorando casi un 10% por semana. Ayer quise agarrar la bici y no la pude levantar, y yo hacía todos los días 60, 70 kilómetros. Hoy estoy al 20%, aprendiendo a reeducar mis neuronas, mis nervios, mis músculos. Perdí casi 18 kilos“.

La experiencia marcó un antes y un después en su vida. El chef aseguró que no volverá a intentar el ascenso al Lanín y que priorizará la tranquilidad y el tiempo con su familia. “Las barrancas de San Isidro son las únicas montañas que voy a subir. ‘Volvemos el año que viene’, me dijo el guía. No vuelvo ni loco. Dejame al lado del río, de la barranca. Confirmé que soy un camalote, sanisidrense a morir”, expresó con humor. Hoy, mientras avanza en su rehabilitación, Petersen valora cada pequeño progreso y entiende que la verdadera conquista no estaba en la cima de la montaña, sino en la oportunidad de seguir viviendo.

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