El duro testimonio de la hija de una detenida en Venezuela: “Es muy difícil”
La hija de Nélida Sánchez, detenida por el régimen venezolano desde agosto de 2024, relató la situación de las familias de presos políticos, las excarcelaciones recientes y el costo humano y económico que enfrentan quienes esperan noticias de sus seres queridos.
Gabriela Hernández expuso la realidad cotidiana de las familias de personas detenidas por razones políticas en Venezuela. En un contexto marcado por expectativas e incertidumbre, confirmó que “han sido 11 las excarcelaciones. 6 españoles y una con nacionalidad venezolana, es lo que tenemos confirmado”, aunque aclaró que la información llega de manera fragmentada.
Hernández explicó, en diálogo con El Disparador, el programa de Delta 90.3 conducido por Maxi Sardi, que no existen precisiones claras sobre el proceso penitenciario. “Estamos a la expectativa del régimen penitenciario. Lo que les indicaban a los familiares es que iban a haber excarcelaciones, pero no se sabe ni cómo ni cuándo. Aceptan que en los próximos días van a haber visitas en ciertos recintos”, señaló, al describir un sistema atravesado por la opacidad.
Sobre la situación de su madre, Nélida Sánchez, detalló: “Mi madre está detenida desde el 26 de agosto de 2024. Está en una provincia de Venezuela que está al lado de Caracas llamada Miranda. A las 72hs fue recluida en el helicoide”. La detención, agregó, se dio en un marco más amplio de persecución durante el último año electoral.
Según relató, el caso de su madre no es aislado. “Mi madre se detiene en un contexto electoral en Venezuela, como a otras 2000 personas durante el año 2024. Ella no pertenece ni ha pertenecido a ningún partido político, ha trabajado en derechos humanos a través de una ONG”, afirmó. Y añadió: “Es detenida no sólo mi mamá, sino una serie de personalidades políticas que cursan con mi mamá”.
La comunicación y la vida familiar también se ven profundamente afectadas. “Mi familia está en Venezuela todavía”, contó, y describió las dificultades del vínculo: “Es muy difícil para ella comunicarse y, para nosotros, comunicarle lo difíciles que son las diligencias. Uno empieza a acostumbrarse a este tipo de vida”.
Uno de los puntos más duros del testimonio fue el costo económico que deben afrontar los allegados. “Personalmente, no hemos tenido que recurrir a coimas. Pero en Venezuela, los familiares de los detenidos tenemos que cargar de todos los gastos de los detenidos: vestimenta, comida, medicamentos. Al principio no le llegaba todo lo que le mandábamos, pero hoy ya le llega todo normalmente”, explicó.
Pese a la fragilidad del escenario, sostuvo que mantiene la esperanza: “Mis expectativas son bastante altas. Es un proceso que, así como pareciera ser inminente, también parecería ser frágil”. Y concluyó con una mirada colectiva: “Para las más de 1000 familias que tenemos presos políticos, ha sido un día de alegría”, aunque remarcó que la situación judicial sigue sin aclararse: “Mi mamá tiene una causa abierta, pero no hemos tenido acceso a la carátula”.
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